El consumo de los combustibles de mayor calidad cayó casi un 13% en agosto, según datos de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina (CECHA).
El litro de nafta súper aumentó casi un 70% desde fines de 2017 hasta hoy.

Por los sucesivos aumentos aplicados en los últimos meses, los argentinos comenzaron a ajustar sus gastos y ahora optan por ahorrar un poco más a la hora de cargar combustible. Según datos oficiales, en agosto, los despachos de nafta súper crecieron un 9%, mientras los de premium cayeron abrúptamente casi un 13% durante el mismo período.

Las cifras ratifican que tras la disparada del tipo de cambio y el precio internacional del petróleo, los conductores se volcaron por consumir productos más económicos e incluso no llenar el tanque ante la imposibilidad de afrontar un gasto cada vez más caro en un contexto de crisis que influye en el poder adquisitivo.

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En octubre del año pasado, antes de que el Gobierno decidiera liberar por completo los precios, la nafta súper de YPF en la Ciudad de Buenos Aires costaba $ 21,70 el litro. Hoy, se paga $36,76, unos $15 más cara, lo que equivale a un aumento interanual de 69,36%.

Mientras la Premium se vende a $43,47 en promedio, cuando a fines del año pasado apenas rozaba los $20. El alza se aceleró en estos últimos cuatro meses debido a que los precios se dispararon casi un 30%, según la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la república Argentina (CECHA).

En agosto las Estaciones de Servicio (EESS) facturaron $ 33.092 millones por venta al público de gasoil, naftas y GNC, un 54% más que el monto facturado en el mismo mes de 2017. En 12 meses el parque automotor con GNC perdió 33.133 unidades y cayó a 1.643.601.