La alegría de festejar otro año juntos 

de puño y letra. Como tantas otras grandes instituciones de Lomas, La Unión dejó (y sigue dejando) una huella en el corazón de todos los que vivimos en esta zona. Porque 124 años no son pocos.

¡Hola, amigos! El otro día contaba que cuando estaba internado en la sala de terapia intensiva de la Juncal siempre le decía a Bochi -mi mujer- que soñaba con desayunar descalzo debajo de los árboles y salir a caminar por mi barrio, Banfield. El que me vio nacer. Donde esta? mi familia y donde están mis amigos. Son muchos años en el mismo lugar...  

No deseaba más que eso. No quería más. Solo eso. Extrañaba ese pequeño placer, tan simple como hermoso. Y pensar en eso me daba fuerzas para salir del pozo. 

Por eso tan grande fue mi alegría días atrás, cuando pude volver a salir a caminar y tender a ese cable a tierra. Me costó, claro: mi progreso es lento pero firme. Avanzo muy de a poco. Empecé? caminando muy despacio, 5 minutos por día. Luego superé la barrera de los 15. Y así. Pasos cortos, pero seguros. Siempre escuchando a los médicos, que son los que saben. 

Sentarme en el parque de mi casa a escribirles a ustedes, a los vecinos de mi barrio, también es un cable a tierra. Ya van 10 años desde que empecé a ser parte de este emblema de Lomas de Zamora. Disfruto mucho, semana a semana, tener que tomarme un tiempo, sentarme a leer y aprender sobre la historia y los personajes de nuestro partido, agregarle un toque personal y escribir unas líneas para compartir con ustedes en La Unión. 

Por eso me parece una excelente oportunidad para mencionar un nuevo aniversario del diario, como celebramos el sábado. 124 años no se cumplen todos los días... 

¿Sabían que nuestro querido periódico salió a la calle por primera vez el 6 de marzo de 1897? Se imprimía en formato sábana y con sólo cuatro páginas, los fines de semana. ¿El precio? 5 centavos por ejemplar. 

Al igual que sucedía en el resto de Argentina, donde se creaban nuevos medios sin parar, sus fundadores, Filemón Naon y Victorino Reynoso Cabral, decidieron hacer lo propio y se pusieron a trabajar en la calle Laprida 355 con dos humildes máquinas impresoras. Usaban papel resma, imprimiendo hoja por hoja. En la redacción se escribían las notas a mano y luego el letrista armaba las páginas que salían impresas a la calle en un formato novedoso para la época, acompañadas por los recordados avisos clasificados. 

A partir de aquel año, el viejo diario lomense nos informó día a día sobre lo que sucedía en el mundo, el país y, sobre todo, en nuestro barrio. No fue fácil, por supuesto: tuvo que soportar crisis económicas, vaivenes políticos y comerciales y hasta un cambio de nombre. Como tantas otras grandes instituciones de Lomas, La Unión dejó (y sigue dejando) una huella en el corazón de todos los que vivimos en esta zona. 124 años no son pocos. Mucho menos para un medio zonal, con todas las dificultades que ello implica. Celebremos por la salud, la familia y el barrio: ¡Feliz cumpleaños, La Unión! 

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