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A 10 años del casamiento de Fernando y Eduardo, el primer matrimonio gay de Lomas

LA LEY SE SANCIONÓ EN ARGENTINA EL 15 DE JULIO DE 2010. Un amor que ya lleva 39 años y que los protagonistas recuerdan como ?un sueño? el momento de dar el sí. Una lucha por la igualdad de derechos, con el deseo de ?seguir ganando más batallas?.

Fernando Pierrepont (61) y Eduardo Schantl (63) fueron la primera pareja masculina en casarse en el Registro Civil de Lomas, el 12 de agosto de 2010, tras decretarse la ley que permitía el matrimonio igualitario en todo el territorio argentino. A una década de esa fecha que les cambió la vida, juntos recordaron cómo se conocieron, la convivencia, su vida en Europa, todo antes de dar el “sí” y formalizar un amor que ya lleva 39 años. “Fue muy lindo concretar algo que pensamos que nunca se iba a dar”, dijeron.

“Voy a anotarnos”, fue el pedido de matrimonio a la distancia de Fernando, ya que en el momento de que sancionó la ley en Argentina (el primer país en América Latina en hacerlo) Eduardo se encontraba en Europa. “Se firmó la ley en el Congreso el 15 de julio y esa misma mañana, alrededor de las 8, ya estaba en el Registro Civil de Lomas para pedir turno”, recordó Pierrepont sobre aquel día y esa decisión firme y convincente para darle paso a la formalidad. El artículo 2 de la Ley ya establecía que “el matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos, con independencia de que los contrayentes sean del mismo o de diferente sexo” y daba lugar a la concreción de un amor que, en ese entonces, llevaba casi tres décadas.

“Fue muy lindo concretar algo que pensamos que nunca se iba a dar”, explicó Schantl al hablar sobre el día de su casamiento. “Tengo un marido y una libreta que dice ‘cónyuges’. Fue un sueño”, agregó Fernando, con una felicidad y emoción que traspasan las palabras.

COMIENZOS EN DICTADURA. El amor entre ambos fue a primera vista: se conocieron el 8 de agosto de 1981, en un contexto de Dictadura Militar, en la intersección de las calles Santa Fe y Talcahuano. “Yo le compré un chocolate y se lo di”, intervino Eduardo, que fue el que dio el primer paso. El 13 de noviembre ya convivían juntos en Olivos, aunque Fernando visitaba permanentemente a sus familiares en Banfield. “Era sabido que la Avenida Santa Fe era uno de los lugares que los gays frecuentaban para buscar pareja. La Dictadura no se metía con nosotros, miraba para otro lado”, contó Fernando, quien admitió que cuando conoció a Eduardo se dio cuenta que quería una relación seria. Y 39 años después queda a la vista.

LA VIDA EN EUROPA. En 1982, Fernando y Eduardo se mudaron a Austria, donde estudiaron, se recibieron de licenciados (en Letras y Economía, respectivamente), trabajaron y convivieron ahí por 20 años. “Austria es un país muy conservador y llamábamos la atención, tanto como en Argentina, pero ellos no se meten en tu vida, son muy respetuosos. Me daba la ventaja de vivir la vida con mi pareja tranquilamente”, señaló Pierrepont. Luego se mudaron a España, antes de retornar a Argentina en 2010 para que Fernando pueda cuidar a su madre y quedarse a vivir en Banfield.

“Vivimos todo ese proceso de lucha. Estuvimos en las manifestaciones en el Congreso para pedir por nuestros derechos y el matrimonio igualitario”, recordó Schantl sobre los días previos a la sanción de la ley. Cabe destacar que el matrimonio igualitario en Austria se permite a partir del 2019.

“Yo hablo con cualquiera de mi marido, aunque no les guste. Mi objetivo es que cuando una persona cuente que es gay, que el otro conteste ‘¿Y qué?’”, dijo Eduardo sobre la lucha permanente por lograr una visibilidad en la sociedad.

Tanto Fernando como Eduardo creen que una pareja homosexual, ya sea de hombres o mujeres, perfectamente puede llevar a cabo el rol de padres o madres y brindar la atención y los cuidados que el hijo/a necesite. “Cuando éramos jóvenes, se me ocurrió agrandar la familia, pero aún hoy se corre el riesgo de que el chico o chica sufra discriminación por tener padres del mismo sexo”, admitió Fernando.

LUCHA INCANSABLE. Para finalizar, y al ser consultados sobre el avance de la sociedad argentina en los últimos 10 años, Fernando explicó que para la población de su edad no hubo grandes cambios porque fueron criados con otros códigos, pero que sí existen progresos en las nuevas generaciones, catalogado como el “gran avance” por la pareja. “Vamos a tardar en triunfar en la guerra, pero se van a seguir ganando batallas”, concluye

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