Los trabajadores exigieron la reincorporación y denunciaron el vaciamiento impulsado por el Gobierno nacional.
A los despidos se suman jubilaciones forzadas y la no renovación de contratos.

La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) marchó a la Biblioteca Nacional para exigir la reincorporación de una decena de empleados que se suman a los 300 que ya fueron despedidos desde la asunción del presidente Mauricio Macri.

Los gremios denunciaron que se enviaron telegramas a personas con más de 20 años de antigüedad, madres sostenes de hogares y hasta a una mujer que estaba internada en grave estado y que finalmente falleció. En el histórico edificio ubicado en Las Heras y Agüero, donde se instaló una olla popular, también hay problemas de infraestructura y deterioro de las instalaciones.

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A los despidos se suman jubilaciones forzadas, la no renovación de contratos y una política de "persución sindical" contra ATE, ya que al menos cinco de los despedidos fueron candidatos a delegados en las últimas elecciones de comisión interna.