Marta Minujín es lo más parecido al Andy Warhol que tenemos en Argentina, por su talento, por su arte provocador y también por estar siempre al vanguardia entre otras similitudes que tiene con el padre del Pop Art.

Esta gran artista argentina inaugura la “Menesunda reloaded” el 26 de junio en el prestigioso New Museum de Nueva York, presentando la emblemática instalación realizada por primera vez en 1965 en el Instituto Di Tella, la cuna de la vanguardia argentina en los agitados '60, que tuvo su edificio en la Calle Florida.

Esta exposición fue reconstruida 50 años después en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, donde cosechó un tendal de visitantes, y ahora desembarca en Nueva York.

La versión original de la pieza de la “Menesunda”, que en lunfardo significa mezcla o confusión, invitaba al espectador a atravesar una estructura laberíntica, con diferentes habitaciones que ofrecían estímulos sensoriales diversos: desde ver a una pareja recostada en una cama hasta transitar por el interior de una heladera, incluida las temperaturas bajo cero.

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La obra, que a mediados de los '60 fue tomada como una provocación y causó bastante revuelo, había sido realizada por Minujíin junto a Rubén Santantonín, y con la colaboración de Pablo Suárez, David Lamelas, Rodolfo Prayón, Floreal Amor y Leopoldo Maler.

De este modo, el museo situado en Lower East Side de la isla de Manhattan ofrecerá al visitante la posibilidad de sumergirse en uno de los grandes acontecimientos de la historia del arte argentino, en una exposición curada por el italiano Massimiliano Gioni, que permanecerá abierta al público hasta el 22 de septiembre.

"La Menesunda rompió con todos los parámetros. Era una mezcla de happening, ambientación, arte conceptual, videoarte y arte de participación. La obra no sucede sin el espectador", había dicho Marta Minujín sobre su obra cumbre como al momento de su primera instalación.

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Excéntrica como pocas y como su slogan de “arte, arte, arte” como marca registrada, Marta Minujín cosechó un gran reconocimiento por sus obras vanguardistas producidas principalmente a partir de los ’60 y su creatividad se mantiene aún vigente, mientras que sigue trabajando como artista en su taller en el barrio porteño de San Cristóbal.

Esta artista realizó en 1963 su primer happening, “La Destrucción”, que finalizó con la quema de sus obras. En 1965 presentó  “La Menesunda”.

Sus instalaciones e intervenciones participativas a gran escala en el espacio público han recorrido el mundo y la han posicionado como una de las principales exponentes del arte contemporáneo a nivel global, y sus obras forman parte de algunas de las colecciones más importantes del mundo.

En su larga carrera artística recibió el Premio Konex-Mención Especial (2012) además del Konex de Platino (1982 y 1992) otorgados por la Fundación Konex.