La renegociación de la deuda, la reactivación de la economía, el superávit fiscal y la inflación son algunos de los escollos que deberá sortear.

Una agenda cargada de desafíos y de complicaciones en distintos frentes deberá afrontar el Gobierno a partir de 2020 luego de declarar la emergencia económica: una paulatina recuperación de la economía, la reducción de la inflación, lograr superávit fiscal y la renegociación de la deuda son los principales escollos que deberá sortear en lo inmediato.

el ministro guzmán, uno de los ideólogos del plan.
el ministro guzmán, uno de los ideólogos del plan.

El panorama es complejo y el ministro de Economía, Martín Guzmán, ya se encuentra delineando los ejes centrales de un “plan integral” para abordar todas y cada una de estas variables. Si bien cada vez que aparece públicamente esquiva dar detalles y adelantar medidas, los puntos clave ya empiezan a tomar forma en el borrador de Presupuesto del próximo año.

Para tener una mayor certidumbre sobre el rumbo futuro, en la Casa Rosada resaltan que serán “fundamentales” los avances que en enero y febrero se puedan dar a través de las reuniones con los tenedores de bonos soberanos y el Fondo Monetario Internacional.
Algunos avances se dieron en secreto durante las últimas semanas y una muestra de ese diálogo formal se vio en la ley de Solidaridad Social que el Ejecutivo envió al Congreso.

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El ajuste de 2% del PBI que impulsó el oficialismo fue todo un gesto para dar a entender que el Gobierno, esta vez, pretende cuidar sus cuentas.

Otro problema que asoma en lo inmediato es la inflación, que terminará 2019 en torno al 55%. El objetivo de mínima para 2020 será que el número sea inferior a ése y se acerque más al 40% o incluso al 35%. ¿Qué políticas se adoptarán para lograr eso?

Alberto Fernández, por estos días, motoriza un acuerdo de precios con los empresarios de la industria alimenticia, avanza en una readecuación de los contratos de los servicios públicos para “desdolarizar” las tarifas y negocia con las petroleras el precio de las naftas.

La reactivación de la actividad es el tercer gran reto que deberá atender Guzmán, y la primera decisión, como se vio, fue poner dinero en el bolsillo de los argentinos, a través de bonos especiales de $5.000 para jubilados, de $2.000 para beneficiarios de la AUH y un aumento por decreto para los trabajadores privados y estatales.

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Con todo, el arrastre de la recesión de tres años que deja Mauricio Macri seguirá pesando y la fuerte suba de impuestos que acaba de establecerse por ley tampoco será precisamente reactivadora.

La caída de la economía se proyecta en el 2,8% en 2019, y el promedio del Relevamiento de Expectativas del Mercado que publica el Banco Central da cuenta de una baja del, al menos, un 1,7% en 2020.

Guzmán, sin embargo, espera algo mejor y mantiene la idea de “ponerle un piso a la caída”. Un 2020 casi neutro sería la confirmación de que la gestión va por el buen camino y el indicio de que Argentina podría volver a crecer en 2021.