Con goles de José Sand y Carlos Auzqui, el Granate despojó al Xeneize de la cima y se puso como único escolta de Argentinos. Mauro Zárate anotó el empate parcial del equipo de Alfaro, que todavía siente la eliminación de la Copa Libertadores.
José Sand madrugó a todos y puso en ventaja a Lanús con un impecable cabezazo.

Lanús se aprovechó del alicaído Boca. La eliminación en la Copa Libertadores pegó duro. Y el Granate, con buen juego y con Marcelino Moreno como figura le ganó por 2-1, lo despojó de la punta de la Superliga Argentina de Fútbol y quedó como único escolta de Argentinos.

Muy buen primer tiempo en el Sur. Arrancó palo y palo. Almendra lo tuvo de un lado, Sand del otro y llegó el gol de Pepe, bien tempranito. Apenas nueve minutos, luego de una gran jugada de Moreno y mejor centro a la cabeza del implacable goleador que aprovechó todas las ventajas que le otorgó la defensa de Boca.

Era más el Granate, sustentado en Quignón en el medio, la movilidad de Vera y los arranques de Moreno, peligroso por ambas bandas. Y Sand, esa amenaza latente que ante el mínimo descuido te mata.

Boca de a poco se fue armando. Almendra era el más claro, comenzó a asomar Salvio con sus arranques, al tiempo que Zárate y Mac Allister sacaban a relucir su pegada.

Como ante River, el equipo de Alfaro fue peligroso con la pelota parada. Cabezazo de López que sacó Rossi, y otro de Salvio que el arquero manoteó en el ángulo derecho. Ya Lanús no tenía tantas libertades y el Xeneize convirtió el empate, con un impecable tiro libre de Zárate a la derecha que dejó fuera de foco a Rossi.

Marcelino Moreno desequilibró permanentemente a la defensa de Boca.

Tras el descanso, Lanús volvió a ser letal. Aguantó y descargó Sand con Moreno, pausa y toque a Pasquini, centro que nadie despejó y aprovechó Auzqui por el segundo palo. Arriba el Granate. Sufría Boca que otra vez arrancaba dormido y lo pagaba muy caro.

Alfaro leyó que era el momento para mover el banco: adentro Tevez, Ábila y Reynoso para romper líneas, ya que Lanús estaba muy retrasado, con los volantes cerca de la línea de fondo, aguantando los embates de un rival que no era claro pero iba como podía.

Esteban Andrada sale seguro y se queda con el balón ante la mirada de Sand.

Boca no encontraba los caminos hacia Rossi, y a falta de 10 minutos sufrió la expulsión de Izquierdoz. Panorama más que complicado en la visita. Porque por más que fue chocó una y mil veces con una segura defensa que desbarató todos los intentos.

Festejo Granate, que no para de darle alegrías sus hinchas. Con un equipo que mezcla experiencia y juventud, los de Zubeldía se atreven a pelear la punta y sueñan. Boca debe despertarse rápido. Las dos derrotas consecutivas lo bajaron de la punta y las secuelas de la Copa Libertadores perdurarán por un largo tiempo.