Elizabeth Formica trabaja en la Delegación de Lomas desde 2013 y sus pares la distinguieron por quinta vez consecutiva para que reciba el premio.

“Yo no tengo problema en quedarme si algún compañero necesita mi ayuda, por más que ya haya terminado mi horario laboral. Si puedo colaborar para que mis pares resuelvan un inconveniente y continúen con sus vidas, entonces lo voy a hacer, todo para que estemos bien en nuestros puestos de trabajo”. Elizabeth Formica, la Auxiliar 5° del Personal Civil de la Policía Federal, fue elegida por quinto año consecutivo como mejor compañera, en un claro agradecimiento a su compromiso y dedicación.

“La Policía Federal es una familia y la Delegación es mi segunda casa”, concluyó.
“La Policía Federal es una familia y la Delegación es mi segunda casa”, concluyó.

“Es un honor recibir esta mención porque me eligieron todos mis compañeros: los de la Delegación, los de la Fiscalía, los del Juzgado y los de la Defensoría. Trabajo con todas las oficinas, siempre que puedo hacerme presente. Es un orgullo formar parte de la vida de ellos”, indicó la mujer, quien recibió el premio en el acto realizado por la Semana de la Policía Federal Argentina.

Por otra parte, Elizabeth explicó que la caja con todos los votos se abrió con el personal más antiguo y el Jefe de Dependencia y allí se descubrieron los papeles con los nombres inscriptos para conocer al ganador, quien cuenta con esa distinción por un año.
Sentada en su habitual lugar de trabajo, Formica dijo que fue el comisario de la Delegación de Lomas, Carlos Jalil, quien le notificó acerca de la grata noticia. También cuenta con un premio al mérito, recibido por parte de la Dependencia, y otro por la dedicación en sus funciones, emitido por el Concejo Deliberante.

“Mi sueño era ser Agente de Seguridad, pero no pude porque actúo de madre y padre, es por eso que llegué a ser Auxiliar”, CONTÓ ELIZABETH.

Andrea Barros es Suboficial Escribiente, pertenece a la fuerza hace 30 años y piensa que el premio al mejor compañero se encuentra en “buenas manos”. Como una de las primeras que le dio la bienvenida a Elizabeth, la definió como “un ejemplo de vida” y recordó aquel momento: “Me llamó la atención su voluntad y la predisposición para ayudar al otro. Siempre se hace un lugar para estar con sus compañeros, es muy querida por toda la Policía”.

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Como proyecto pendiente, Formica contó que le gustaría terminar una carrera universitaria. Pese a que cursaba Ingeniería Naval, tuvo que abandonar en segundo año por falta de tiempo y problemas personales. En un futuro anhela recibirse como Licenciada en Sistemas, ya que le apasiona la computación.

LA IMPORTANCIA DE LA PFA EN SU VIDA. La mujer forma parte de la fuerza desde 2012, luego de pasar por los rigurosos exámenes médicos, psicotécnicos e intelectuales. El primer año prestó sus servicios en el Complejo Médico de la Policía Federal Argentina, el Hospital Churruca, para luego pasar a la Delegación de Lomas.

Formica, con lágrimas en los ojos, reveló ser viuda de un policía caído en cumplimiento del deber y agradeció formar parte de la fuerza, la cual la ayudó para poder salir adelante y sobreponerse a los golpes que le propinó la vida: “Es un honor, tengo un trabajo para poder mantener y educar a mis tres hijas. Mi sueño era ser Agente de Seguridad, pero no pude porque actúo de madre y padre, es por eso que llegué a ser Auxiliar”.

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El trabajo diario es arduo y Elizabeth lo sabe. Tiene en claro que cada acto que lleva adelante junto a sus compañeros ayuda, en cierta medida, a alcanzar los objetivos de la fuerza: proteger al ciudadano, cortar con la inseguridad y evitar los crímenes. “La Policía Federal es una familia y la Delegación es mi segunda casa”, concluyó.