El anarquista italiano, fusilado en 1931, pasó los últimos 11 meses de su vida en la Quinta Ana María, junto a América Scarfó, su gran amor. Osvaldo Bayer rescató momentos de esa estadía.
Severino Di Giovanni en nació el 17 de marzo de 1901 en chieti, a 180 kilómetros de roma.

Severino Di Giovanni encontró en Burzaco su última morada antes de ser detenido, el 30 de enero de 1931 y fusilado el 1º de febrero de ese año, cuando sólo tenía 29 años y la argentina era gobernada por la dictadura de José Félix Uriburu, quien había derrocado a Hipólito Yrigoyen.

Este anarquista italiano había nacido el 17 de marzo de 1901 en Chieti, en la región italiana de los Abruzos, a 180 kilómetros de Roma hacia el Este y a más de 11 mil kilómetros de Burzaco, que tenía en aquellos días una fisonomía irreconocible con respecto a la actual.

Sin imaginarse dónde terminaría pasando sus últimos días y desconociendo por completo la región que lo albergaría tiempo después, durante su infancia se vio fuertemente marcada por las imágenes de posguerra, un combo que incluía hambre, pobreza y soldados mendigando un pan en las calles.

Severino empezó a rebelarse desde su niñez contra cualquier tipo de autoridad. Comenzó estudios para ser maestro y pronto comenzó a enseñar, antes de graduarse, en una escuela de su pueblo. Autodidacta, aprendió el oficio de tipógrafo mientras en su tiempo libre leía a Bakunin, Malatesta, Proudhon, Kropotkin y Élisée Reclus.​

Huérfano desde sus 19 años, se casó también muy joven con su prima Teresa Masciulli, con quien tuvo seis hijos. Cuando comenzaban los ’20 vinieron a Argentina, donde Severino comenzó a ganarse la vida como tipógrafo y seguir con su militancia anarquista.

También en Argentina conoció a Josefa América Scarfó, una adolescente y hermana de sus compañeros de lucha, que se convirtió en su gran amor.

En “El idealista de la violencia”, la biografía de Di Giovanni escrita por Osvaldo Bayer, el autor relata toda la vida del ácrata italiano y también destina una parte de la publicación a su estancia en Burzaco, donde vivió los últimos 11 meses de su agitada y corta vida.

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“En la Quinta Ana María la vida sigue su curso como todos los días: trabajar la huerta y en el criadero hasta el mediodía, el resto del día leer, redactar el periódico, traducir para los libros a editar, y experimentar las bombas fumígenas con el preparar el ataque a la cárcel de Caseros para liberar a Alejandro Scarfó”, escribió Bayer en el capítulo “El fin”.

La Quinta Ana María, se cree, estaba cerca de la actual avenida Espora, y allí se había recluido a una distancia prudencial de la Capital Federal, donde era buscado intensamente.

También planeaba en Burzaco un plan para rescatar a su cuñado de la ya demolida cárcel de Caseros, mientras disimulaba como si fuera un quintero más.

En esa quinta vivió junto a América Scarfó, donde recibió la visita de los hijos que tuvo con su exmujer. “A la quinta ha llegado Laura, la hija mayor de Severino. La había traído América Scarfó para que pase ahí sus vacaciones.

Es hermoso el lugar, esa quinta poblada de árboles añosos y olor vegetal”, describe Bayer con su pródiga pluma el aire bucólico que tenía Burzaco hace casi un siglo.

Tres días después de su captura, Severino fue ejecutado, ante la presencia de Roberto Arlt. Antes pudo despedirse por unos minutos de América. Sus últimas palabras en el cadalso fueron: “¡Viva la anarquía!”.

América abandonó la quinta después del fusilamiento de su gran amor, y dejó la huerta y el criadero de aves de corral para los vecinos de los alrededores.

Más allá de las discusiones sobre su accionar, donde apeló con frecuencia a la violencia, y sobre su lucha por los más desprotegidos, Severino Di Giovanni pasó su último año de vida en Burzaco, dejando una eterna huella en ese lugar.

Severino y “Okupas”

En la serie “Okupas”, el perro de Walter, el personaje de Ariel Stalteri, se llamaba Severino en honor al anarquista italiano. “Es por un loco de Burzaco, de mis pagos”, dice Walter cuando lo interrogaron sobre el origen del nombre de su mascota.

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Comenzó un 14 de agosto

Burzaco se fundó el 14 de agosto de 1865, cuando se produjo la llegada del ferrocarril y un apeadero cerca del kilómetro 22. Con gran influencia del ferrocarril, la principal actividad de la zona era la agricultura y la ganadería.

Esta localidad, que pertenece al partido de Almirante Brown, se fue urbanizando desde entonces y un siglo después de su fundación, dejó de ser un pueblo: el 27 de enero de ese 1965, fue declarada ciudad.

Primer monumento a la bandera

En la Plaza Manuel Belgrano, el 25 de marzo de 1938 fue colocada la piedra fundamental que daría origen al Monumento a la Bandera, que fue inaugurado el 25 de julio de 1943, lo que lo convierte en el primer monumento a la insignia patria en el país.

En agosto del año 1937, se formó una comisión de vecinos presidida por el teniente coronel Saúl Severo Pardo, para la ejecución de un monumento a la bandera, tiempo antes de la institución del 20 de junio como Día de la Bandera.

Burzaco también cuenta con un museo, el Claudio León Sempere, que fue creado el 18 de agosto de 1985 con aportes de artistas plásticos a nivel nacional, siendo el Primer Museo a Cielo Abierto del País y el séptimo del mundo, y que cuenta con numerosos talleres que abarcan las diferentes expresiones artísticas.

Burzaqueños ilustres

En Burzaco nacieron distintas personalidades de la cultura y el deporte. La lista incluye al publicista Juan Gujis, a la escritora Claudia Piñeiro, al exfutbolista campeón del mundo en México ’86 Héctor Enrique, al actor Joaquín Furriel y a la cantante y percusionista Andrea Álvarez, entre otros.