El repartidor Fabián Díaz dio detalles de su ajetreado trabajo en los escrutinios. “Me pongo la camiseta del ciudadano argentino”, dijo.
FABIÁN TRABAJA COMO EMPLEADO EN LA OFICINA DE LOMAS DEL CORREO ARGENTINO HACE 12 AÑOS.

Son los primeros en llegar a las escuelas y los últimos en retirarse de la misma en cada elección que transcurre en el país. El trabajo de los carteros pasa casi inadvertido, a un costado de la escena principal, mientras miles de personas entran y salen del cuarto oscuro emitiendo su voto.

Fabián Díaz es cartero y es empleado en la oficina de Lomas del Correo Argentino hace 12 años, donde sale todos los días por el centro a repartir la correspondencia a los vecinos. Pero, además, es un pilar fundamental para que desarrolle de la mejor manera los escrutinios nacionales, a costa de mucha dedicación, esfuerzo y concentración.

“Las elecciones para nosotros arrancan 3 ó 4 meses antes, recibimos una primera charla con todos los preparativos para saber qué hay que hacer, apuntada para que no haya fraude. Este año, en las Primarias, se implementó un nuevo sistema digital con la trasmisión del telegrama desde el mismo colegio, lo que permite acelerar los tiempos”, detalló Fabián sobre las capacitaciones que reciben y la utilización de nuevas tecnologías.

¿CÓMO ARRANCA EL PROCESO? Díaz manifestó que el viernes previo a una elección, cuando termina su actividad diaria, los convocan opcionalmente para ya ir a trabajar durante toda la noche y hasta las 17 del otro día al galpón de distribución. El sábado a la mañana entregan a los colegios las urnas, las boletas y las bolsas de contingencia para los comicios.

“El domingo estamos convocados en la oficina a las 5 de la mañana, para una charla y repasos de conceptos. Somos los responsables, encargados de cada colegio y de manejar las elecciones, tenemos a cargo a los presidentes de mesa y fiscales”, contó Fabián.

La primera parte de su tarea termina cuando se habilitan todas las mesas, luego vuelve a las 14 para otra charla dedicada al cierre de urnas, confección de actas de escrutinio y telegramas. “Si está mal hecho es culpa de nosotros y hasta nos pueden labrar un acta”, indicó quien nació en Lomas, pero que actualmente vive en San Vicente. Rápidamente, añadió: “Hago la labor con mucha pasión, me pongo la camiseta del ciudadano argentino para que las elecciones salgan bien”.

El cartero aseguró que pasa aula por aula para que los presidentes de mesa sepan cómo tienen que cerrar las urnas y llenar los telegramas. Además,  tienen autoridad para pasar al cuarto oscuro y visualizar el trabajo.

“SOMOS LOS RESPONSABLES Y ENCARGADOS DE CADA COLEGIO”, CONTÓ.

“Me entregan el telegrama y reviso que esté completo y legible. Después lo escaneo y eso se trasmite a la central de cómputo de nuestra oficina y de ahí para La Plata. Cuando cierra el colegio nos pasan a buscar en un colectivo y traemos todo el material a la oficina para descargarlo y controlar que esté todo, siempre acompañados y vigilados por gendarmes. Ahí se agrupan las urnas por número y se ordena el material, mientras esperamos que lo pasen a buscar. A veces nos hemos ido a las 5 de la mañana del lunes, cuando a las 7 tenemos que volver a ingresar”, narró sobre el arduo trabajo que lleva adelante este vecino lomense.

“Ésta es una labor sin bandera política, pero sí con la de Argentina. En nuestra oficina tenemos un grupo excelente, a cargo de Martín Vicente, que nos brinda charlas y nos proporciona la motivación necesaria para seguir adelante en las adversidades o en las fallas.

EL DÍA A DÍA Y LA INCULCACIÓN DE LA PROFESIÓN. “Mi tarea al llegar a la oficina es clasificar las cartas para 20 repartidores, para luego salir a la calle a entregarlas. El sector o radio por el que me muevo es en el centro de Lomas, de Yrigoyen a Bolívar y de Laprida a Garibaldi”, explicó Fabián acerca de la labor de todos los días, la cual realiza de 7 a 15.

El hombre de 31 años aseguró que su papá le inculcó la pasión por la profesión, ya que también se dedicaba a repartir cartas. “Me gusta mucho charlar con la gente, interesarse por el vecino y hasta lidiar con las personas, disfruto mi trabajo”, cerró.