La pivote, que se destacó el último año en el Granate, continuará su carrera Murray State, de la División I de la NCAA, y llegará a la meca del básquet mundial. "Estoy muy ilusionada", remarcó la joven santafecina.
"Mi paso por Lanús fue clave para dar este salto", dijo la joven.

En medio de esta cuarentena y mientras cumple con el aislamiento social y obligatorio decretado por el Gobierno, Lucía Operto recibió una gran noticia, con una contratación soñada a sus 19 años y un futuro inmediato en la meca de básquet mundial: Estados Unidos. La pivote que jugó el último año en Lanús fue contratada por Murray State, un equipo poderoso en la División I de la NCAA (Asociación Nacional Deportiva Universitaria), y así dará un gran paso en su carrera, luego de destacarse también en los combinados nacionales juveniles.

Esta joven basquetbolista, del pueblo santafecino de Lehmman  -ubicado a 15 kilómetros de Rafaela-, llegó a la entidad granate a principios de 2019 proveniente de Ben Hur, donde hizo todas las divisiones formativas, para crecer en su carrera. Y su paso por el Sur fue excelente. No sólo porque se consagró campeona en el último Torneo Federal, sino porque además se consolidó como una deportista de gran proyección.

“Mi paso en Lanús fue clave para que hoy sea la jugadora que soy. Siento que fue muy positivo y enriquecedor en mi juego. Tener a dos grandes del básquet como Laura Cors y Sebastián Lanzieri de entrenadores creo que fue una de las mejores cosas que me pasó en la vida. Y por eso estoy muy agradecida”, remarcó la joven santafecina, que desde los 14 años juega en la Selección Argentina y que el año pasado formó parte del plantel U-19 que terminó en el puesto 12 en el Mundial Juvenil, segunda mejor ubicación en la historia.

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Su llegada a la Selección, a los 14, la hizo amar este deporte.

Lanús fue el lugar elegido para dar su primer salto. Y lo logró con creces. Y es que luego de terminar el secundario con sus compañeros de toda la vida, armó el bolso y se vino a vivir a la zona Sur del Gran Buenos Aires. “Si realmente quería seguir mejorando mi juego, tenía que dar el salto hacia la capital del país, que es donde se encuentra el mejor básquet femenino. Y en Lanús encontré un gran lugar. Por eso estoy muy agradecida ”, destacó.

Esa oportunidad no la desaprovechó, le sacó todo el jugo posible, y ahora se le asoma una gran oportunidad en el básquet universatario de los Estados Unidos, formador de las mejores jugadoras de la WNBA. Y todo eso lo vive con “intriga”, pero también "muy feliz" por el paso que está por dar,  y con “mucha ansiedad” por saber cómo serán los entrenamientos, cómo será el vínculo con sus nuevas compañeras y cómo sobrellevará el problema del idioma.

“Tengo las mejores vibras en base al básquet universitario, creo que es un excelente básquet, súper completo y que voy a estar en un equipo muy bueno suma un montón. Estoy con muchas ganas de sumarme al equipo. Ya tengo rutinas de entrenamientos que se basan en la parte de musculación, cardio y de básquet y a su vez, me mandaron una rutina de fortalecimiento de los músculos y articulaciones. Están en todos los detalles”, señaló, muy ilusionada con su nueva oportunidad.

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Lucia jugó dos Mundiales con la Selección Argentina.

Su llegada a la elite del básquet mundial no fue sencilla. En marzo se le frustró la posibilidad de ir a una universidad de Arizona y eso fue un golpe anímico, y más con el inicio de la cuarentena y cierre de fronteras. Pero fue por unos días. A las pocas semanas le llegaron cuatro oportunidades nuevas, todas de una empresa española en la que trabaja su manager Diego Ciorciari, y todo cambió para bien. Ahora solo falta esperar a que mejore la situación del Coronavirus para viajar hacia el estado de Kentucky, donde seguirá su carrera basquetbolista.

DE JUGAR “OBLIGADA” A BRILLAR EN LA SELECCIÓN. Al principio no le gustaba mucho el básquet, la primera vez fue “medio obligada” por su padre, pero su llegada a la Selección modificó todo. A los 14 años tuvo su primer contacto con la celeste y blanca y ahí se terminó de enamorar de este deporte. Y eso se lo debe a su papá.

“Cuando empecé a entender el juego y entré en el mundo selección, me atrapó por completo. Hoy te puedo decir que no sé qué sería mi vida sin el básquet y se lo debo íntegramente a papá”, remarcó, muy contenta, la chica de Lehmann, granate por adopción, y que en los próximos meses seguirá su carrera en la meca del básquet mundial.