DGLa Escuela de Perros Guía comenzó en 2013 y cuenta con un espacio propio. Ya se entregaron 20 a ciudadanos de varias partes del país.
Carlos Botindari es ingeniero de profesión y el Director de relaciones institucionales y administrativas de la escuela.

La Escuela de Perros Guía Argentinos lleva adelante una actividad importante que se asocia con una mejora en la calidad de vida para las personas ciegas: adiestra canes para que en un futuro sean lazarillos y acompañantes de quienes perdieron la vista o nacieron con dicha condición.

Carlos Botindari es ingeniero de profesión y el Director de relaciones institucionales y administrativas de la escuela. Sentado en la enfermería del establecimiento, ubicado en Quilmes, se siente orgulloso de poder llevar adelante dicha tarea y función: “Es todo en mi vida, me levanto y me acuesto pensando en esto y en progresar constantemente”.

El proyecto de la Escuela de Perros Guía Argentinos comenzó con la logística y el planeamiento en el 2010, mientras que tres años más tarde, precisamente el 12 de octubre,  entregaron los primeros perros lazarillos: Coco para Pablo Sabatino, vecino de Temperley, y Canela para María Sol Campos (Las Flores). 20 canes fueron entregados desde sus inicios.

“Es todo en mi vida, me levanto y me acuesto pensando en esto y en progresar constantemente”, dice carlos botindari, director de la escuela.

Cada perro tiene un período de adiestramiento que ronda los dos años y las razas aptas para este tipo de tarea son los labradores y los golden. “Antes de cada camada de cachorros, nosotros hacemos una selección a través de un test. Los padres deben poseer las condiciones necesarias para poder cruzarse y gracias a ello obtenemos resultados de casi el 100% de posibles perros lazarillos”, detalló el hombre de 66 años.

Leé también:  El deber por la patria, un ícono en la familia banfileña Massad

Cabe destacar que los perros son sometidos a un proceso de sociabilización con los humanos, incluso dándoles paseos por trasporte público y en simuladores de vuelo. “Al mismo tiempo, reciben el adiestramiento básico (comportamiento) por seis meses y luego el mismo lapso de tiempo el entrenamiento exclusivo para ser lazarillo, con una vida útil de ocho a nueve años”, contó Botindari.

Sobre la forma de adquirir un perro, el hombre explicó: “El usuario lo compra o consigue un sponsor para pagarlo. Una vez cumplido el lapso en el que puede ser lazarillo, a la persona se lo reemplazamos gratuitamente ya que tomamos un compromiso de por vida: si le devolvemos parcialmente la vista con el can, no se lo podemos quitar más, sería como dejarlo ciego nuevamente. Siempre tendría a uno que lo acompañe a todos lados”.

“Existen las palabras de agradecimiento, pero los usuarios saben que tener un perro guía es un logro y una forma de incluirlos nuevamente en la sociedad. Somos una gran familia”, narró acerca de lo que los mantiene unidos a las personas ciegas.

Leé también:  El origen de los cercos: una creación lomense
una escuela única en la región.

INTERNACIONAL. Además, exportan perros a Chile, Ecuador, y España, este último por la gran demanda de aquel país y por un convenio con la Organización Nacional de Ciegos Españoles.

El edificio se inauguró a mediados de 2019 y cuenta con administración, veterinaria, quirófano, sala de rayos x, sala de parto y maternidad, dirección, sala de reuniones, un espacio para los perros y un amplio espacio verde. Actualmente habitan 16 canes que ya están destinados para ser utilizados este año y el próximo. Si se suma todo el personal, en el establecimiento trabajan 11 personas a diario para el cuidado de los animales.

La Fundación Internacional de Clubes de Leones es una pieza fundamental para que la Escuela de Perros Guía Argentinos funcione, ya que fue quien aportó el dinero para la construcción del lugar.

Grandes proyectos para un futuro inmediato aparecen en el horizonte de la escuela y así lo sabe Botindari: “Queremos conseguir fondos para ampliar la escuela. También queremos incursionar en canes de asistencia para personas con problemas motrices y autistas”.

Para culminar, añadió: “Tenemos dos desafíos muy grandes: adiestrar un perro guía para un chico con Síndrome de Down sin integración social y un perro señal para una persona ciega, sordo y muda”.