El cantautor de Úbeda llega a las siete décadas con grandes discos, clásicos imperecederos y con el reconocimiento masivo del público argentino. En abril de 2011 se presentó en Banfield.

Un trovador de voz rota, un poeta urgente que recorre historias propias y ajenas, un tipo vivido que supo caer y levantarse en varias oportunidades, un pintor frustrado, un apasionado hincha del Atlético de Madrid, uno de los cantautores españoles más reconocidos de la era pos-franquista y con un particular éxito y reconocimiento en Argentina, con ese bagaje a cuestas Joaquín Sabina arriba este martes a sus primeros 70 años de vida.

Estas siete décadas lo encuentran también con un tendal de éxitos y también muchas cicatrices que le dejó este largo camino, incluyendo suspensiones de giras y conciertos por problemas de salud, para seguir transitando la vida con buen talante y siempre con su elegante bombín.

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Llegó a este mundo como Joaquín Ramón Martínez Sabina el 12 de febrero en Úbeda, un pequeño pueblo del Sur de España, hijo de ama de casa y de un inspector de Policía.

Interesado desde la temprana adolescencia por la poesía y la música, se inició como compositor musicalizando los espectáculos de un grupo teatral de Granada y armando sus primeras bandas, con las que hacían covers del los éxitos del rock anglosajón.

se inició como compositor musicalizando los espectáculos de un grupo teatral de Granada y armando sus primeras bandas.

En 1976, después de una estancia en Inglaterra, fijó su residencia en Madrid y se convirtió en un habitué de La Mandrágora, local en el que compartió tablas con Javier Krahe y Alberto Pérez.

Después de firmar contrato con la discográfica Movieplay, en 1978 sacó a la luz su primer álbum, “Inventario”, al que seguiría en 1980 “Malas Compañías”, un álbum que contenía sus primeros éxitos, como “Pongamos que hablo de Madrid”, “Calle Melancolía” y “Círculos viciosos”.

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Luego vendrían otros grandes trabajos, como “Hotel, dulce hotel” (1987), “El hombre del traje gris” (1988), “Mentiras piadosas” (1990) y “Física y Química” (1992).

En su carrera lleva editados diecisiete discos de estudio, cinco en vivo y tres recopilatorios y ha colaborado con distintos artistas cantando dúos, como con Fito Páez en “Enemigos íntimos” y con Joan Manuel Serrat en “Dos pájaros de un tiro” y otros trabajos. “Lo niego todo”, editado en 2017, es su último disco.

Aquel show en Banfield. “Le prometí a Sandro que dejaría de fumar, pero todavía no pude”, dijo Joaquín Sabina el 15 de abril de 2011 en un colmado estadio de Banfield.

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Aquella presentación del hombre del bombín se produjo a propósito de las celebraciones del 150° Aniversario de Lomas de Zamora, en un show gratuito.

“Nos han dado una llave, con la que volveremos para abrir Lomas de Zamora”, disparó en ese recital, donde el autor de “Y nos dieron las diez” recorrió durante un par de horas muchas de sus creaciones junto a su banda, una formación capitaneada por Pancho Varona.

Las celebraciones por los 150 años del Distrito también incluyeron los recitales de otros grandes ibéricos, como Joan Manuel Serrat y Julio Iglesias.

El show en Banfield, como otros tantos en Argentina, demostró el vínculo entre el cantautor de Úbeda y el público argentino, incluida la admiración de sus propios colegas.