Cada 6 de febrero se celebra en Jamaica el Día de Bob Marley, para recordar el natalicio de este genial artista, que además fue un ferviente luchador por los derechos humanos y por la igualdad social.

Fue el hijo de Cedella Booker, una afro-jamaiquina y de Norval Marley, un jamaiquino blanco de ascendencia inglesa que murió cuando el cantante tenía 10 años.

Durante su adolescencia y juventud tuvo que soportar las críticas de otros negros jamaicanos por su condición de mulato, aunque nunca le importó ya que se identificaba como un negro más.

Después de la muerte de su padre, su madre tuvo que criarlo sola y por ello, decidió mudarse a Kingston, la capital. Fue en esta ciudad donde Bob Marley comenzó a interesarse por la música, al margen de convivir con su otra pasión: el fútbol.

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La pasión por hacer rodar la N°5 por el césped o por un potrero despoblado de pasto, es común en el mundillo rockero. Incluso algunos tuvieron que decidir entre los escenarios y la pelota, como Rod Stewart o el Mono Burgos, que supo combinar el arco con su banda de rock. Quedaron registradas fotos de este prócer del reggae maniobrando junto a una pelota de gajos negros y blancos.

“¿Qué es el fútbol?”, lo interrogó un periodista francés en una oportunidad. Bob eligió una corta y categórica respuesta: “¡Libertad! El fútbol es libertad”. “Será por los genes”, también llegó a responder sobre su amor por el deporte más bello del mundo. Esos genes a lo que hacía mención eran los del padre.

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“Si quieres llegar a conocerme, tendrás que jugar al fútbol contra mí y los Wailers”, le contestó en otra oportunidad a un periodista.

Es que Bob amaba el fútbol y no era una mera pose.

Mientras las estrellas piden para sus camarines un cúmulo de excentricidades y productos que no van consumir, en la previa de sus shows o en los parates en medio de las sesiones de grabación, Bon despuntaba el vicio con la redonda junto con sus músicos.

Solía quedarse pegado a la pantalla del televisor si enganchaba la transmisión de un partido de fútbol, sin discriminar equipos o selecciones. De todos modos, su club favorito fue siempre el Santos de Pelé. También se lo recuerda como un buen delantero y eventual N°10, hasta que una lesión lo fue alejando de las canchas.

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Este 6 de febrero Bob Marley cumpliría 74 años, pero partió demasiado joven, con 36 años, en 1981.