En Casa Rosada reina el optimismo por estos días y creen que puede cerrar las negociaciones de la reestructuración más tardar en abril.
En el Gobierno creen que pueden llegar a postergar los pagos de capital e intereses durante los próximos dos años, al menos.

La gira europea de Alberto Fernández tuvo un balance más que positivo para el Gobierno. A partir del diálogo que mantuvieron los funcionarios del Poder Ejecutivo con inversores de distintos países, en Casa Rosada estiman han avanzado en un acuerdo con un 50% de los bonistas.

El Gobierno pretende alcanzar para para fines de marzo o principios de abril una propuesta global, incluso con el Fondo Monetario Internacional, aunque cerca del Presidente son conscientes que ese cronograma es “ambicioso”, por las dificultades que pueden aparecer en el camino.

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El apoyo de los presidentes de España, Italia, Alemania, Francia, según analizaron desde el Ministerio de Economía, resultaron un “condicionante positivo” para que los Estados Unidos respalden los planes de la deuda de la Argentina.

A su vez el diálogo que el ministro Martín Guzmán mantuvo con la directora ejecutiva del FMI, Kristalina Georgieva. entienden que fue clave.

Por eso desde el Poder Ejecutivo consideran que pueden llegar a acordar una postergación del pago de intereses y de capital durante los últimos años, sin una quita significativa. O, al menos, una no pagar intereses durante “un tiempo prudencial” y que luego estos se sumen luego al capital más allá de 2023.

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La propuesta para avanzar deberá ser aceptada por el 75% de los acreedores como lo indican los cláusulas que tienen los prospectos de los bonos argentinos.