La Casa Rosada busca evitar que los gobernadores vayan a la Corte Suprema a discutir la  la medida y que las empresas reduzcan significativamente las inversiones en el sector.
Gustavo Lopetegui será uno de los interlocutores del Gobierno.

El Gobierno acusó recibo de las quejas que generó el decreto de necesidad y urgencia (DNU) que dispuso el congelamiento de las tarifas de los combustibles y convocó para este martes a una reunión a las petroleras y gobernadores en el Palacio de Hacienda.

El secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, y el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, recibirán a las 17 a los representantes de las empresas y los mandatarios para analizar la situación que no cayó nada bien en el sector por los efectos colaterales que tendrá.

YPF el viernes aseguró que el anuncio del Gobierno tendrá un impacto negativo de unos U$$120 millones mensuales para la compañía, por lo que sus directivos anticiparon que ya están analizando un recorte en sus planes de gastos de capital en la misma magnitud.

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El CEO de Vista Oil & Gas, Gastón Remy, alertó que “con estos valores no se pueden cubrir los costos de producción de Vaca Muerta” y aseguró que la decisión oficial tiene un “tiene un impacto brutal” en las firmas que trabajan en esa formación.

En tanto, provincias petroleras como Neuquén y Río Negro anticiparon que podrían recurrir ante la Corte Suprema de Justicia por la inconstitucionalidad de la medida.

El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, reconoció la necesidad de establecer medidas de alivio pero entendió que “este costo no debe ser pagado solo por las provincias, ya que con este congelamiento del precio ni Nación ni las empresas hacen ningún aporte”. Ese será uno de los reclamos que se hará escuchar en Hacienda.

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La intención del Gobierno durante la reunión será discutir propuestas con los actores para que la medida trate de dañar lo menos posible al sector. El diálogo será áspero sobre todo luego de los contratiempos que se produjeron la semana pasada.

La intención del Ejecutivo es al menos pactar una reunión cada diez días para negociar una manera de salir paulatinamente de la norma, aunque esto no signifique que a futuro se produzcan aumentos de precios, como piden las petroleras.