Se trata de Antonella Viñolo de 7 años. Su mamá durante los últimos 70 días movió cielo y tierra para que alguien la atienda. Psicólogos, docentes, especialistas y autoridades le dieron la espalda. Hasta que la semana pasada recibió un llamado de una profesional que prometió que la asistirían. Pero hasta que no empiece el tratamiento, ella no está tranquila.
Antonela hoy pesa 18 kilos y medio cuando debería estar en torno a los 28 kilos.

Lorena Savano está desesperada. Por el cambio de rutina que le impuso la cuarentena, su hija Antonella, que tiene autismo, dejó de comer. El estrés que le generó el encierro la afectó demasiado, y eso se nota en su cuerpo: esta nena, de apenas 7 años, pesa 18,5 kilos cuando debería estar en los 27 o 28. Y su mamá pide ayuda a los gritos, a quien sea.

Antonella nació el 27 de agosto de 2012 con una encefalopatía no evolutiva. A los 3 años fue diagnosticada con trastorno de espectro autista. Desde entonces, si bien siempre hizo una vida dentro de todo normal, tuvo que tener algún tipo de contención de especialistas. El aislamiento trastocó su día a día y eso tuvo consecuencias en su salud emocional.

"Cuando entran en estrés algunos niños con autismo dejan de comer. A ella el año pasado, en noviembre más o menos, ya le había sucedido algo así. Y se ve con estos días de encierro, ahora le volvió a pasar, pero mucho peor", cuenta Lorena angustiada.

Ante esta situación la mamá empezó a mover cielo y tierra. Primero se comunicó con la Escuela Especial 509, adonde asiste su hija, para comentarles lo que pasaba. "Siempre me dijeron que me iban a ayudar para estabilizar la salud emocional de mi nena, pero no fue así. Pasaron varias semanas y nunca me ayudaron en nada", relató la mujer.

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Después intentó con psicólogos, psiquiatras, asistentes sociales, pero tampoco tuvo éxito. "Le escribí a Néstor Grindetti, el intendente, tuve contacto con un concejal, me mandaron una señora que atiende temas de discapacidad y que me iba ayudar pero nunca nadie se volvió a comunicar conmigo", explicó Lorena. Pasaban los días y ella se sentía a la deriva.

Hasta que la última semana su teléfono sonó, y del otro lado le habló una terapeuta, de parte del Municipio. Le prometió que este lunes comenzaría a tratarla. "Hasta ahora es todo de palabra, porque ella me llamó muy amablemente y me dijo que la podía asistir en Remedios de Escalada, pero no tengo nada del todo asegurado",sostiene Lorena.

Segun una terapeuta mañana ,se concretaria la asistencia para antonella y su traslado ya que es paciente de riesgo ...

Publicado por Todos por antonella en Domingo, 31 de mayo de 2020

"Esperemos que finalmente se de, y que nos aseguren el tema del traslado, porque ella es paciente de riesgo y yo no la puedo subir a un colectivo para ir de Monte Chingolo hasta Escalada. También espero que la contención dure todo lo que dure la cuarentena. Sería muy importante, pero hasta no tener la seguridad no voy a estar tranquila", remarcó.

Y no es para menos. Durante años esta mujer tuvo que luchar para que Antonella reciba la contención y la asistencia que se merecía. "La nena tiene un trastorno emocional severo y siempre me encontré con médicos o especialistas que querían empastillarla o que no la atendían como correspondía. Mi nena tiene una crisis, no tiene un capricho", agregó.

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"El que no conoce el autismo es muy complicado que entienda esta situación y siempre señala al niño o niña como caprichoso", dice.

Por eso, Lorena asegura que no va a bajar los brazos. "Soy una madre desesperada que tiene a una hija mal, sin comer y cualquier cosa que le pueda pasar a ella, puede tener consecuencias irreparables. Mi hija tiene que ser asistida con protocolo y no pueden dejarla de la manera como lo están haciendo. Esto es un abandono de persona", insistió.

Mañana espera que se comuniquen con ella y que finalmente este calvario termine. "Ojalá que pase, ojalá que no sea que me están prometiendo algo porque el caso salió en los medios de comunicación", implora y alerta: "Y si finalmente me siguen dando vueltas, me voy a encadenar en el Municipio o donde sea para que alguien atienda a mi hija".