Frente a la Casa Rosada habrá un festival musical durante toda la tarde, después de la asunción de Alberto Fernández.
Para combatir el calor muchos se refrescaron en las fuentes de la Plaza.

A poco de que Alberto Fernández asuma la Presidencia, el calor y el color compiten por adueñarse de una Plaza de Mayo que, como hace más de dos siglos, será el escenario de la concentración popular con la que se celebrará la llegada de un nuevo gobierno.

Ya sin las vallas que supieron dividirla en los últimos años, la Plaza recibe una vez más a miles de personas en un ritual que parece renovarse, con la promesa de que la temperatura ambiente crezca por encima de los 35 grados.

Puede decirse que los primeros en llegar para celebrar lo hicieron ayer al mediodía: un pequeño grupo se reunió para cantar la marcha peronista mientras se retiraban las rejas que se había colocado hace poco más de un año a la altura de la pirámide central.

Hoy la congregación comenzó bien temprano: las diversas agrupaciones militantes buscaron ubicarse lo más cerca del escenario, lo que les permitirá estar más próximos a los dirigentes, mostrar sus banderas, hacerse ver.

Como contrapartida, muchos de los que llegan hasta el lugar prefieren asegurarse un respiro, un poco de sombra a la espera de una jornada que se prevé extensa y extenuante.

A la sombra que dan las palmeras o con “las patas” en la fuente, muchos esperan que se haga la hora. Mientras se esperan los discursos y los espectáculos musicales, el sonido es a bombos y bombas de estruendo, a canciones militantes que hablan de “vueltas” y “resistencias”.

En medio de la multitud, dos turistas con rasgos orientales que se abrieron paso sacando fotos se ven rodeados de militantes y terminan sumados a una instantánea grupal haciendo la “V” de la victoria.

También se escuchan acentos diversos, con aires de provincias del norte y el sur de Argentina, que hoy se sienten un poco más locales en el centro del país.

Las banderas multicolores aportan color y consignas: aunque la mayoría portan escudos peronistas o frases kirchneristas, también se ven wipalas y las enseñas de países limítrofes.

A metros del escenario cuelga un paño muy grande con los colores del radicalismo y la imagen del ex presidente Raúl Alfonsín.

El 10 de diciembre de 1983, Alfonsín llegaba a la Plaza de Mayo prometiendo 100 años de democracia y hoy, a 36 años, los argentinos parecen seguir empecinados en cumplir con ese mandato.