El mayor impacto lo provocaron el aumento de las tasas de interés, la caída en el nivel de la actividad y en el empleo y la pérdida del poder adquisitivo.
La pérdida del poder adquisitivo complica a las familias.
La pérdida del poder adquisitivo complica a las familias.

La morosidad de los clientes privados se duplicó en el sistema financiero no bancario con una suba del 1,8% al 3,3%, según un relevamiento a cargo de la consultora PwC.

El mayor impacto lo provocaron el aumento de las tasas de interés, la caída en el nivel de la actividad y en el empleo, y la pérdida del poder adquisitivo. La consultora verificó un incremento en la morosidad por préstamos personales y de tarjetas de crédito, en las familias y líneas de crédito otorgadas a empresas, en una tendencia que se profundizó a partir de septiembre de 2018.

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El mayor nivel de morosidad lo muestran las entidades financieras (no bancarias) volcadas al consumo, que en general prestan a tasas altas, y el consumo familiar. Asimismo, en el último trimestre del año pasado se observó un empeoramiento en el segmento empresas, justamente en un escenario donde la economía cayó 2,6% (menor demanda), con una fuerte devaluación (que generó un aumento de costos sin su consecuente traspaso pleno a precios), y tasas de interés reales muy altas.

Esto podría continuar en aumento si persisten las altas tasas de interés -algo que continuará mientras la inflación no ceda- y la actividad económica no detenga su caída, especialmente en el segmento consumo-familia.