Daniela Ceiva tuvo que pensar una alternativa para generar ingresos durante la pandemia.
Daniela empezó dando clases en el lavadero de su casa y de a poco fue creciendo.

La llegada de la pandemia obligó a Daniela Ceiva a cerrar su gimnasio de Fiorito y reinventarse para generar ingresos. Las clases virtuales de spinning que brinda desde su casa le permiten mantener a sus hijos y costear una parte del alquiler del local.

"Empecé dando clases en el lavadero de casa para dos o tres personas y un día, mientras iba a una imprenta para hacer folletos, vi un local que estaba en alquiler y no dude en reservarlo. De a poco fui comprando bicicletas fijas, máquinas de gimnasio y ya hace seis años que estoy ahí", relató Daniela, que en un momento dio jornadas al aire libre en la Plaza Grigera.

Leé también:  “Hoy se cuida más un celular nuevo que el propio cuerpo”

Este gimnasio ubicado en Fiorito, entre las calles Mendoza y Hornos, tuvo que cerrarlo en marzo. "Es feo ir al lugar de trabajo y verlo vacío. Por eso decidí alquilar las bicicletas y por suerte 15 chicas que venían al gimnasio me contactaron, así que les doy clases gratis en agradecimiento", contó Daniela, que con la plata de las bicis le da un porcentaje del alquiler al dueño del local.

Las clases virtuales de spinning son por grupo de Facebook los lunes, miércoles y viernes a las 19.30, y los sábados a las 17. "Arrancan con una entrada en calor y luego vamos sumando más esfuerzo. Además del incentivo de la música, en las clases hablo, doy ánimo y trato de pasar buena energía porque estamos en un momento difícil donde juega mucho lo emocional", destacó la profesora, y agregó: "Como estaba acostumbrada a lo social, al principio me costó encontrarle la vuelta a este sistema así que hice un curso de entrenador virtual que fue clave para sumar aprendizaje".

Leé también:  Madre e hijas son emprendedoras y supieron reinventarse en medio de la pandemia

Daniela tiene tres hijos y viene de pasar momentos difíciles tras la repentina muerte de su marido. "De un día a otro te cambia la vida. También perdí mi casa y ahora estoy viviendo con mi mamá y los chicos. Pienso en positivo y sigo enfocada en salir adelante con las clases, que me apasionan", remarcó.

Las personas que quieran sumarse a las clases pueden contactarse con la profesora a través de Instagram.

Su gimnasio de Fiorito está cerrado por pandemia.