Temperley le ganó por 2-0 a Independiente Rivadavia y no frena su gran momento. Ya suma cinco triunfos en fila, está a tres del líder Atlanta y se ilusiona con dar pelea por el ascenso.
Prieto festeja su gol, luego de una buena definición de penal.

Aceitado, con un andar que no presenta ruidos y da la sensación de confiable, Temperley marcha firme, sin fisuras, y se anima a dar pelea  por el ascenso a la Superliga. Y anoche, con una nueva victoria, la quinta en fila, lo dejó muy en claro: le ganó bien por 2-0 a Independiente Rivadavia, con seis triunfos en siete partidos, y se colocó a tres puntos del líder Atlanta, a quien visitará la próxima fecha.

La idea de Perazzo sale con soltura. Y se nota. Los jugadores parecen entenderlo a la perfección,  lo demuestran en la cancha y cada vez muestran mayor firmeza, siendo contundente en ataque y muy sólidos en defensa. Esta vez, la víctima fue Independiente Rivadavia, que no jugó mal, pero no pudo desarmar el plan que ideó el DT del Gasolero y pagó muy caro sus errores.

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Temperley, como lo había conseguido en sus anteriores partidos ante Morón, Mitre y Platense, convirtió antes de los 25 minutos del primer tiempo y jugó a lo que mejor le sale desde que Perazzo es el técnico: replegarse cerca de Castro y apostar a una contra.

El gol lo anotó Sebastián Prieto, de penal, para ponerle justicia en el marcador, ya que el local fue una tromba e hizo los méritos para ponerse en ventaja, con un Messiniti muy activo y un buen trabajo de la línea de volantes, pilares de este Gasolero.

Y tras el 1-0, esta receta le permitió generar varias situaciones a Temperley, que fue incisivo por las bandas e hilvanó varias situaciones, algunas mal resultas por sus jugadores y otras bien resultas por el “1” del conjunto mendocino.

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Messiniti, sobre el final del encuentro, le puso el moño a una nueva victoria celeste.

Esa falta de contundencia le pasó factura en el cierre del partido. Y es que sin ser muy claro, la visita se acercó con peligro y generó una clara. Pero ahí apareció Castro, de gran presente, para tapar el gol de Klussener y mantener por sexto partido seguido su valla invicta.

Pasado los momentos de mayor tensión, a los 47 minutos, Messiniti le puso el moño a otro gran partido del Gasolero, que no para de ganar partidos y quiere pelear por el ascenso.