Roberto Gómez Bolaños es sinónimo de Chespirito, su nombre artístico, y también de El Chavo del 8 y de El Chapulín Colorado, entre otros personajes.

Mucho antes de este salto a la fama, este mexicano nacido en un hogar de clase media en  1929 en la capital de su país fue estudiante de ingeniería y un exitoso creativo publicitario, el oficio con el que comenzó a ganarse la vida.

Luego, aprovechando su chispa literaria, comenzó a convertirse en un destacado guionista de televisión y cine, con el anonimato que suelen tener estar tareas. Su labor como actor recién arrancó cuando ya había pasado los 40 años y era padre de seis hijos de su primer matrimonio.

Su memorable personaje El Chavo del 8.

En 1970 irrumpe en pantalla El Chapulín Colorado, una suerte de parodia de los superhéroes estadounidense. Esta creación tenía un tendal de frases que se transformaron en un clásico y reconocía su temor situaciones y poseía un físico esmirriado, a contramano de los todopoderosos héroes que no se animan a mostrar sus propias debilidades y exhiben sus músculos a sol a sombra.

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Dos años más tarde fue el debut de El Chavo del 8, uno de los personajes más entrañables gestados en el mundo de habla hispana, con el ingrediente inicial de adultos haciendo de niños.

El Chavo es un pibe pobre y huérfano de cualquier punto a América latina, que vive en una vecindad, una vivienda colectiva de baja condición socioeconómica, que bien podría ser un conventillo del Río de la Plata.

Este personaje enternece hasta al más duro, es un chico que pasa hambre y su máxima ambición es poder engullir una torta de jamón, algo así como un pebete para nosotros.

Con un barril como morada y también como escondite, el Chavo también tiene algo de malicia infantil y de sagaz picardía, a pesar de que es un pésimo alumno en la clase del Profesor Jirafalez.

Chespirito, una suerte de deformación de Shakespeare, también creó otros personajes que tenían lo suyo, muchos de ellos con Ch incial, como un sutil homenaje a Charles Chaplin. La lista incluye a Chaparrón Bonaparte, el Chómpirás, el Dóctor Chapatín, El Chanfle y otros de menor duración en pantalla.

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En 2004 se casó con Florinda Meza, quien interpretó a 'Doña Florinda' en la famosa serie infantil.

Con el furor del programa también cobraron celebridad los nombres de los actores Carlos Villagrán (Quico), Ramón Valdez (Don Ramón) y María Antonieta de las Nieves (la Chilindrina), con los que terminó en áspera relación.

En cambio conservó una buena amistad fueron Rubén Aguirre (El profesor Jirafales) y Édgar Vivar (El Señor Barriga), que encabezó un homenaje que se le hizo en 2012.

"El Chavo del Ocho" duró ininterrumpidamente 25 años, cuando Chespirito, transitaba los 66 de edad. De todos modos, mantuvo un tiempo más a otros personajes y la serie nunca dejo la pantalla con incansables repeticiones que siempre vale la penar volver a ver.

A los 85 años y con la salud maltrecha desde hacía tiempo, Chespirito falleció en Cancún en 28 de noviembre de 2014, hace cinco años y vaya si se lo extraña.