Fue 0-0 en Liniers por el partido de ida de los cuartos de final. Vélez fue más que el equipo de Gustavo Alfaro y sobre el final estuvo cerca de llevarse la victoria de no ser por las intervenciones de Esteban Andrada y un pelotazo en el travesaño.
Mauro Zárate, como toda la ofensiva de Boca, jugó un flojo partido.
Mauro Zárate, como toda la ofensiva de Boca, jugó un flojo partido.

Vélez y Boca no se sacaron ventajas en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa de la Superliga. En un trámite cerrado y con pocas situaciones, la llave quedó abierta y se definirá el jueves venidero.

En el partido en el que Mauro Zárate volvió a Liniers, se vivió más el folklore futbolístico que el juego en sí. El 19 de Boca fue el blanco de todas las ironías e insultos. “El que no salta es un traidor” se escuchó más que las estrofas del Himno Nacional. Y una silbatina acompañó al delantero cada vez que tocó el balón.

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Zárate al margen, el partido fue luchado, trabado, hablado, con pocas jugadas hilvanadas. Con mucho talento del lado de Vélez con sus pibes, con más marca del lado de Boca para contrarrestar esa propuesta.

La primera situación fue para el local, tomando mal parado al rival. La conducción fue de Almada, que tenía posibilidad de disparo pero eligió la opción de pase a Vargas, que no controló bien y permitió que Andrada se quede con la pelota.

Boca era la pelota detenida de Zárate para la cabeza de los grandores. En una ganó limpio Izquierdoz, pero el balón se fue muy desviado.

Wanchope Ábila busca de llevar peligro sobre el arco de Vélez.
Wanchope Ábila busca de llevar peligro sobre el arco de Vélez.

Siempre la iniciativa fue de Vélez, que buscó progresar con pelota al piso, pero sin la profundidad necesaria. Fernández, con un cabezazo que pegó en la parte superior del travesaño, levantó a la gente en el amanecer del complemento.

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Alfaro intentó despertar a los suyos. Tevez, influyente en el partido de Libertadores, entró por el ineficaz Pavón, a la vez que buscó más oxígeno en el mediocamo con Campuzano en el lugar del juvenil Capaldo.

El Gringo Heinze también movió el banco. Y Barreal tuvo, primero, el gol de cabeza (la pelota le picó mal a Buffarini), pero los reflejos de Andrada impidieron que Vélez festejar y después probó de zurda y otra vez el arquero ganó el duelo.

Sobre el final, las intervenciones del 1 de Boca -y el travesaño por tiro de Domínguez- le negaron al Fortín quedarse con un triunfo que, en las tarjetas, hubiera estado bien por ser el que más lo buscó.

Síntesis Vélez-Boca