El fantasma nocturno de la calle Boedo que deambula por una galería

RELATO ESPELUZNANTE El lomense Julio Vera, que trabajó en el lugar, aseguró haberlo visto, tenerlo a escasos centímetros y ser testigo de su desaparición instantánea.

Crédito: Eduardo Alfaro.

La calle Boedo atesora historias de fantasmas: muchas de ellas erizan la piel.

Julio Vera (46) es un vecino lomense que trabajó más de dos décadas como empleado y encargado en una galería de Boedo al 200 y allí vivió momentos fantasmagóricos que jamás olvidará: el segundo y tercer piso del lugar "se sentía frío, con un aire espeso" y allí, en varias oportunidades, pudo ver nítidamente la figura de una persona que solía aparecer solo en horarios nocturnos. "La tuve a 30 o 50 centímetros", reveló.

"La persona que aparecía tiene más de 20 años, rubia, con una contextura física delgada y con un tono pálido. Se dejaba ver luego de las 19 o 20, durante toda la noche y hasta las 7 de la mañana del otro día", empezó a contar Julio.

La persona que aparecía tiene más de 20 años, rubia, con una contextura física delgada y con un tono pálido. Se dejaba ver luego de las 19 o 20, durante toda la noche y hasta las 7 de la mañana del otro día.

"Cuando lo tuve enfrente mío no tuve miedo y le pregunté cómo había hecho para entrar, si estaba todo cerrado. Se esfumó delante de mí", contó sobre el espeluznante episodio que aún atesora en su memoria. Aunque, claro, esa no fue la única vez que sintió la presencia fantasmal.

Otra situación que recalcó Julio fue el momento en el que una persona debía ir al baño, el cual queda en un pasillo sin salida, con varias puertas y ventanas. "Estaba adentro del baño y se escuchaban pasos, me asomaba, pero no había. También sentí el movimiento de los picaportes, como si alguien quisiera abrir, el viento no puede hacer eso", aseguró.

"Una vez subí con un inquilino e inmediatamente me preguntó si en el lugar había pasado algo", reveló Vera, quien asegura que en el espacio se siente una presencia extraña.

Estaba adentro del baño y se escuchaban pasos, me asomaba, pero no había. También sentí el movimiento de los picaportes, como si alguien quisiera abrir, el viento no puede hacer eso.

En repetidas oportunidades, varios locatarios del lugar hablaron respecto al tema. Incluso trabajadores, como albañiles o arquitectos, también fueron testigos del espíritu. "Algunos pensaban que era algún compañero de trabajo, pero luego se daban cuenta que no", recalcó Vera, que inmediatamente agregó: "Un conocido de este lugar lo vio y le preguntó si trabajaba acá: el fantasma le contestó que sí".

Un conocido de este lugar lo vio y le preguntó si trabajaba acá: el fantasma le contestó que sí.

El lomense aseguró que, en el transcurso de estos 26 años, sabe fehacientemente que al menos otras cinco o seis personas también vivieron alguna experiencia con el fantasma, pero no tiene dudas de que "seguramente sean muchas más".

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