Trabajadores estatales denunciaron que en 2019 se produjeron decenas de cesantías "irracionales", y dijeron que en los últimos cuatro años las autoridades despidieron a unas 300 personas.
La concentración fue frente al edificio ubicado en Agüero al 2500.

Trabajadores estatales se movilizaron hasta la Biblioteca Nacional para exigir la reincorporación de una decena de empleados despedidos este año, que se suman a los 300 cesanteados en esa dependencia durante el gobierno de Mauricio Macri.

Durante la protesta que encabezaron ayer frente a la sede ubicada en Agüero al 2500, los manifestantes denunciaron que los despidos son “irracionales”, a punto tal que le enviaron un telegrama hasta a una mujer que estaba internada en grave estado y que finalmente falleció.

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En las afueras del icónico edificio se desplegó una enorme bandera argentina y se instaló una olla popular de la que comieron no solo los recientes despedidos sino también a los que fueron echados en 2016.

El reclamo no solo puso en tela de juicio a la directora de la institución, Elsa Barber, por los despidos efectivos y los encubiertos (con jubilaciones forzadas y descontinuación de los contratos), sino también buscó visibilizar una política de “persecución sindical” contra ATE.

Para el titular de la CTA Autonónoma de Capital, Pablo Spataro, lo que ocurre en la Biblioteca se enmarca en la situación que están viviendo los estatales de todo el país. “A nivel nacional hay una política de persecución contra todos los que resisten el ajuste”, apuntó.