El hecho ocurrió el miércoles cuando Camila Ortiz, de 18 años, salió de trabajar y se dirigía a su casa. El colectivero quedó imputado por "privación ilegítima de la libertad".
Este es el colectivo de la línea 501 en el que sucedió todo.

Cuando Camila Ortiz salió de trabajar el miércoles a la noche nunca imaginó el calvario que iba a vivir. Se tomó un colectivo de la línea 501 (Ramal 8A) en Boulevard Buenos Aires y Las Heras para volver a su casa y el viaje de a poco se transformó en una pesadilla.

Según denunció la joven, el chofer –identificado como Leonardo Recalde- la acosó durante el recorrido y cuando ella quiso bajar en su parada, apagó las luces y aceleró su marcha. Desesperada, la adolescente se tiró por una de las ventanillas “por miedo a ser violada”.

Todo ocurrió en pocos minutos, pero para Camila fue una eternidad. Desde que subió al colectivo las cosas fueron de mal en peor. “Estaba vacío. Le digo que me cobre $18, y me responde ‘a vos te llevo gratis’. Me quedé apoyando la SUBE y me marcó $0,10”, contó.

Inmediatamente, la joven de 18 años se sentó en el fondo, “en la fila de asientos de uno”. Mientras miraba por la ventanilla se dio cuenta de algo raro. “No le paró a la gente que estaba en Alem. Al llegar a la estación, tampoco le paró a las personas que estaban esperando para subir”, relató. Ahí le agarró “miedo” y le avisó a su mamá por Whatsapp.

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Los mensajes que le mandó Camila a su mamá por WhatsApp.

A medida que el viaje avanzaba, miles de ideas pasaban por la cabeza de Camila. “Yo no quería tocar timbre en otras paradas, primero porque estaba lejos de mi casa y después por miedo. Mirá si después de eso se desviaba o intentaba algo, cualquier cosa”, continuó.

Mientras le estaba mandando mensajes a su mamá, notó que el chofer intentaba hablarle, pero como estaba tan nerviosa y sentada en el fondo, no llegó a escuchar bien. “Le aviso a mi mamá que por favor me esperara en la parada porque tenía mucho miedo”, precisó.

Entonces fue cuando se desencadenó todo. “Cuando estoy por Fair y Malvinas me pregunta dónde me bajaba a lo que respondí 'todavía falta', por miedo. A una cuadra de llegar a la parada de Vernet y Álvaro Barros, me paro, tocó timbre y digo '¡parada!'", dijo

“Ahí fue cuando me dijo ‘vos acá no te bajás’. Veo que mi mamá y mi hermano le hacen señas, y él apaga las luces del colectivo y les hace seña con la mano como que ‘no’, que estaba fuera de servicio”, relató. Ahí Camila se desesperó por completo.

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Su mamá empezó a perseguir a la unidad y su hermano atinó a tirarle un piedraza. Ella fue hasta el fondo del colectivo y se tiró por la ventanilla, sin pensarlo. “Preferí hacer eso antes de terminar violada y andá a saber adónde. Porque otra intención no tenía el tipo”, sostuvo.

Recalde fue detenido a las 15 cuadras en una calle de tierra y lejos de su recorrido habitual, gracias a un automovilista que circulaba por la zona y dio aviso a la policía al ver la situación.

En pocas horas el chofer quedó en libertad y ahora deberá enfrentar un proceso judicial que determinará si cometió el delito de “privación ilegítima de libertad”, tal como cuenta la víctima.

Leonardo Recalde, el colectivero de la línea 501 que quedó en la mira.

LA DEFENSA DEL CHOFER. Alberto Torres, abogado del chofer Leonardo Recalde, explicó la versión de su defendido y aseguró que es inocente. En primer lugar resaltó que el conductor nunca piropeó a la joven al subir al colectivo y dijo que en la parada donde la familia estaba esperando a Camila, “no frenó porque lo atacaron a piedrazas cuando estaba frenando”. “Al ver eso aceleró y entonces fue cuando la chica saltó por la ventana”, agregó.