El Gobierno de Alberto Fernández deberá enfrentar un serio desafío a partir del 10 de diciembre para equilibrar las cuentas y cumplir con sus compromisos.

El Gobierno de Mauricio Macri dejará una herencia más que pesada para la administración entrante: el déficit fiscal alcanzaría los US$112.300 millones y la deuda pública superaría los US$92.240 millones, es decir, rozaría el 90% del Producto Bruto Interno (PBI).

“El problema de fondo es que, año tras año, crisis tras crisis y sin importar el color político, el Estado argentino gasta más de lo que recauda”, señala un informe elaborado por especialistas del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).

Un dato refleja con claridad como este problema está enraizado en lo más profundo de la economía del país: de los últimos 59 años, 52 terminaron en déficit fiscal; y a pesar del plan de ajuste implementado por Cambiemos, el macrismo no logró torcer la tendencia.

En los últimos cuatro años los gastos han superado sistemáticamente a los ingresos. Para el período 2016-2019 completo, el déficit primario (previo al pago de los intereses de la deuda) alcanzaría los US$61.400 millones. Al sumar los gastos en intereses, el déficit fiscal totalizaría US$112.300 millones, destaca el reporte del Iaraf.

Para cubrir este rojo fiscal, la Casa Rosada llevó a cabo una estrategia de endeudamiento en mercados voluntarios de deuda. “Como consecuencia de ello, el stock de deuda en moneda extranjera mostró un crecimiento de US$92.240 millones entre el último día del año 2015 y el 30/06/2019 (último dato oficial disponible)”.

Esto incluye obligaciones en manos del sector privado, organismos financieros internacionales y otras agencias estatales.

Para la consultora Ecolatina la nueva gestión “deberá definir rápidamente una estrategia” para encarar este problema, que “será uno de los mayores y más urgentes que enfrentará”.