En el Alfredo Beranger, el Gasolero perdió por 2-1 con el líder invicto de la Primera Nacional y no levanta cabeza. Tras igualarlo momentáneamente, no estuvo fino para definirlo y lo perdió con un golazo de Lattanzio.
El cele no levanta cabeza.

Cuando un equipo está con el pie torcido, todo le cuesta el doble. Y eso le pasó este sábado a Temperley, que jugó bien ante el líder invicto Estudiantes de Caseros pero no pudo cortar la malaria y volvió a dejar puntos en el camino, con un nuevo golpe: perdió por 2-1 en su estadio y por eso la continuidad de Cristian Aldirico pende de un hilo. “Mañana (por hoy) o lunes tendremos una reunión importante con los dirigentes”, avisó el DT luego de la derrota, la segunda en forma consecutiva, y abrió un interrogante de cara al futuro.

Con voluntad y actitud, el Gasolero hizo los méritos para quedarse con un mejor resultado y, gracias a un trabajo de presión alta y ataques verticales, puso en aprietos al puntero. Sin embargo, la efectividad que mostró la visita fue determinante para torcer la historia a su favor y conseguir su sexta victoria en fila para afianzarse como el indiscutido líder de la zona 1.

El Pincha, que apostó a su aceitado circuito futbolístico para generar peligro, hizo gala de su contundencia para abrir el marcador en un momento clave, justo cuando el Celeste empezaba a sentirse cómodo en el campo. Y lo logró a los 24 minutos, tras una linda jugada colectiva y que Garay, con un cabezazo cruzado, transformó en gol.

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El equipo de Aldirico, que previamente había tenido una chance clara y un gol anulado al delantero Rinaldi, sintió el golpe y le costó meterse nuevamente en partido, con una mochila que cada vez parece más pesada.

Recién lo consiguió en el inicio del complemento, con voluntad e ímpetu. Y a base de eso se llevó por delante a la visita, que le cedió terreno y el dominio del balón. El Celeste se paró más arriba y a los 13 minutos, por intermedio de Fattori, emparejó la historia para soñar con la recuperación.

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Sin embargo, cuando todo era optimismo y la ilusión de cortar la malaria era muy fuerte, Lattanzio silenció el Beranger con una volea esquinada en libertad y puso el 2-1 para propinarle un nuevo golpe al Gasolero.