El vecino Hernán Morosuk observa los detalles y detiene el momento, con su celular o su cámara, incluso cuando sale a hacer las compras en plena pandemia. “Quería mostrar y compartir Lomas, el lugar que elijo para vivir y que tanto quiero”, contó.
Hernán Morosuk observa los detalles y captura el momento, con su celular o su cámara.
Hernán Morosuk observa los detalles y captura el momento, con su celular o su cámara.

Mirar y observar. Dirigir la vista hacia algo y fijar la atención. Mirar con mucha atención y detenimiento para adquirir algún conocimiento sobre su comportamiento o sus características. Parecen lo mismo, pero su significado es distinto. Hernán Morosuk observa lo que está más allá de los ojos y captura con su cámara o celular distintos paisajes y cielos lomenses. Su pasión es mostrar el barrio en el que vive y que tanto quiere, esas calles que camina con cotidianidad para ir a hacer las compras, en plena pandemia. Y lo logra a la perfección.

Contrastes, en un atardecer lomense.
Contrastes, en un atardecer lomense.

Si bien es contador por profesión, su hobbie es la fotografía. Los cielos y la naturaleza son su debilidad, aunque también se inclina por los retratos de personas. “Quería empezar a mostrar y compartir Lomas, el lugar que elijo para vivir y que tanto quiero”, dijo Hernán, quien luego contó que las calles que cortan la Avenida Yrigoyen son muy buenos lugares para tomar imágenes. “Azara y Manuel Castro, entre Rodríguez Peña y Monteagudo, con calles empedradas, arboleda y casas antiguas y modernas, es otra zona de Lomas que recomiendo para caminar, disfrutar de la naturaleza y sacar fotos”, añadió.

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Un atardecer de Lomas que causó admiración en las redes.
Un atardecer de Lomas que causó admiración en las redes.

“Me gustan los atardeceres, cuando cae el sol es un momento propicio”, dijo Morosuk. Su pasión comenzó hace aproximadamente 10 años a raíz de que le interesa retratar distintos lugares, ya que para él es una manera de viajar.

“Suelo tomarme 10 o 15 minutos y percibir cosas que pasan desapercibidas y que todos podemos observar. Es mi cable a tierra”, señaló el vecino de 43 años. La Patagonia, según Hernán, es otro de los lugares que le fascina del país, porque “regala los cielos más limpios, con colores increíbles”.

Pero lo fantástico de los paisajes es que no se necesita viajar a determinado lugar para lograr la mejor foto. La naturaleza está ahí, presente, a la vuelta de la esquina y posa para el que observa.

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Un atardecer en Lomas, en la quietud del barrio.
Un atardecer en Lomas, en la quietud del barrio.

La tecnología ayudó muchísimo a Hernán, particularmente los celulares por la calidad de fotos, en un instante y sin revelar, que brindan. Esto le permite al lomense poder retratar cualquier momento y subir algunos de sus trabajos a su Instagram personal (hernan_mur): “En época de pandemia y cuarentena, hago fotos con el celular y aprovecho cuando salgo al supermercado, pero si no, me gusta perderme unas horas por el barrio, con la cámara acompañándome”.

“Las sensaciones que tengo al momento de sacar una foto son de agradecimiento. Miramos sin mirar y me gusta observar más allá, desde las hojas que caen de un árbol a los rayos del sol o una casa en particular”, contó, para luego finalizar: “Hay que animarse y sacar fotos, es solamente tocar un botón”.

Las calles empedradas de la ciudad, bajo la lente del vecino.
Las calles empedradas de la ciudad, bajo la lente del vecino.