Se trata de un mega mamífero del período Cuaternario, que pesó alrededor de una tonelada y pudo medir entre tres y cinco metros de largo.
el hallazgo se produjo este domingo.
el hallazgo se produjo este domingo.

Un caparazón de gliptodonte de más de 8 mil años de antigüedad fue hallado en la localidad de Carlos Spegazzini.

Se trata de una de las especies de mamíferos del período Cuaternario, que convivieron con el hombre hasta su extinción, hace unos 8 mil años atrás.

Un grupo de jóvenes estuvo en horas de la tarde pescando sobre el arroyo Alegre, en el barrio La Flecha, cuando dieron con una extraña esfera, de textura rugosa, enterrada a poco más de un metro de profundidad, a la vera del curso de agua.

Los pescadores grabaron un video contando la experiencia y lo publicaron en Facebook. Una vez difundido, el guía de reserva del Museo de Ciencias Naturales de Marcos Paz, Oscar Vique, decidió arribar al lugar a fin de preservar el fósil, de gran valor científico.

“Los chicos estaban queriendo limpiarlo y sacarlo, y justamente la ley de protección del patrimonio arqueológico y paleontológico (25.743) prohíbe este tipo de movimientos cuando no se trata de gente idónea”, explica Vique a RT.

Según el hombre que realiza tareas técnicas en la reserva paleontológica de Marcos Paz, uno de los jóvenes que participó del hallazgo dijo que ya había visto el ejemplar hace dos años, pero, sin saber de qué se trataba, lo mantuvo en secreto hasta el domingo.

“Estamos hablando de un animal herbívoro, uno de los llamados mega mamíferos, con más de una tonelada de peso. Sin ser paleontólogo, deduzco que tiene entre 8 y 20.000 años de antigüedad. Estaba enterrado debajo del cauce del arroyo, a más o menos un metro por debajo”, detalló Vique.

De acuerdo a la fuente, está en una posición que en paleontología se llama ‘de vida’. Es decir, no parece haber sido atacado por algún depredador. “Es posible que este gliptodonte se haya acercado a beber agua y comenzó a enterrarse por su propio peso”, analizó.

Los gliptodontes, que habitaron la zona de América del Sur, medían de la cabeza a la punta de la cola entre 3 y 5 metros, dependiendo del ejemplar. Y alcanzaban una altura cercana a los dos metros.

Esta es la segunda vez que aparecen en la zona restos de un gliptodonte. Hace tres años, a un kilómetro de distancia, se rescató otro caparazón que está exhibido en el Museo de Tristán Suárez, en el mismo partido de Ezeiza.

Como era de esperarse, el hallazgo atrajo a una gran cantidad de vecinos al lugar, quienes quisieron observar de cerca el caparazón de gliptodonte, que se encuentra conservado en un “98 %”, estimó el entrevistado, y aclaró que aún no pudo ser completamente desenterrado.

Por lo pronto, fue cercado el perímetro para que la gente del lugar no se acerque y pueda romperlo. Ya se ha notificado a la Dirección Nacional de Gestión Patrimonial, y aguardan la llegada de paleontólogos con permiso de excavación. Mientras tanto, la Policía está custodiando la zona.

La importancia científica del fósil la definirán los especialistas, pero esto tiene una relevancia muy grande para la zona, sobre todo si puede dejarse en exhibición en el museo, como el ejemplar encontrado en 2015, concluyó Vique.