Los compradores originales de los departamentos podrían recibir sólo una parte mínima de lo que invirtieron, según la propuesta del síndico.

Rodolfo Russo hace números y las cuentas no le cierran. Cuando se metió a comprar un departamento en el complejo de torres “Estrella del Sur”, de Avellaneda, llegó a pagar 118 de 120 cuotas. “A valores de hoy serían unos US$115.000 (más de $7 millones). Pero en el proceso de liquidación me reconocieron alrededor de $950 mil y, ahora, en la distribución (del dinero obtenido tras el remate) sólo me correspondería una suma cercana a los $131.000”, cuenta.

la mole de cemento se erige a metros de la estación de avellaneda.
la mole de cemento se erige a metros de la estación de avellaneda.

Como él, cientos de familias que invirtieron sus ahorros para tener una vivienda en el megaproyecto inmobiliario ubicado sobre la avenida Hipólito Yrigoyen al 550 hoy deben conformarse con migajas. El titular del juzgado comercial Nº12, Hernán Papa, por estas horas analiza una propuesta de distribución de lo recaudado tras el remate entre los acreedores, y si la oferta avanza, cada uno de ellos recuperaría apenas una mínima parte de lo que puso hace años.

El síndico planteó que sería necesario retener al menos $4.500.000 de los $10.050.000 que se recaudaron tras el remate del inmueble para gastos varios, honorarios y erogaciones, y que a cada uno de los compradores le correspondería un 13,45% de la deuda en pesos que la Justicia les reconoce a quienes pagaron para adquirir alguna unidad del proyecto.

Los damnificados pusieron el grito en el aire. “Es una vergüenza. No pueden avanzar así, aunque en la Argentina la verdad se puede esperar cualquier cosa”, considera Russo.
La distribución de los fondos, de todas maneras, hasta hoy no está aprobada por el juez. Y los acreedores apuestan a hacer valer su opinión y recibir al menos un 50% de lo que les correspondería. Si no lo consiguen o el magistrado ofrece menos dinero, ya adelantaron que apelarían. “No vamos a aceptar menos”, advirtieron.

“es una vergüenza, aunque en argentina se puede esperar cualquier cosa”, dice russo, uno de los damnificados.

Carolina, otra de las propietarias adherentes, comenta: “Yo puse $900 mil hasta 2013, pero si ahora me lo devuelven no vale lo mismo. Hoy en día quiero recuperar la plata, porque no sé qué va a pasar y voy a seguir con las acciones por daños y perjuicios contra los culpables de esta gran estafa”.

Hace años, decenas de perjudicados iniciaron acciones legales por “daños y perjuicios” e “incumplimiento contractual” en distintos juzgados de la Ciudad de Buenos Aires. Le exigen a Bapro Mandatos y Negocios y a otros actores que intervinieron que les devuelvan el dinero invertido con intereses y otras sumas punitorias.

Christian Cao es uno de los abogados que representa a 160 de ellos (150 están litigando). Los reclamos van desde los $300 mil a los $1.500.000 en algunos casos. Los damnificados sostienen que nunca les entregaron el departamento tal como lo establecía el contrato y que solo van a recibir una mínima parte de lo invertido.

El complejo de torres de más de 900 departamentos y 700 cocheras comenzó a construirse en 2010 y en 2014 la obra se frenó por completo.

Ésta es una instancia legal que corre en paralelo a todo el proceso de liquidación. “En el contrato decía que a partir de la cuota 72 nos entregaban el departamento y no lo hicieron. Por eso estamos haciendo una demanda civil por daños y perjuicios”, sostiene Maximiliano Coedo, uno de los adherentes al fideicomiso trunco.

El complejo de torres de más de 900 departamentos y 700 cocheras comenzó a construirse en 2010 y en 2014 la obra se frenó por completo. En 2017, tras una innumerable cantidad de idas y vueltas, se pidió su liquidación judicial.

El jueves 4 de julio se subastó por fin la mole de cemento en US$10.050.000. El comprador, Carlos Alberto Dayan, no anticipó aún los pasos a seguir.Entre tanto, los damnificados continúan metidos en un limbo.