El cuerpo de la nena fue despedido por su familia y enterrado en Avellaneda.

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En el cementerio de Avellaneda, inhumaron los restos de Priscila Leguiza, la pequeña de 7 años hallada asesinada a golpes en la cabeza y prendida fuego en un arroyo de Berazategui.
Luego de haber sido velada en una casa funeraria de la zona, el cuerpo de la nena fue trasladado al cementerio municipal, ubicado en Crisólogo Larralde y Barceló.
La sepultaron después del mediodía, en compañía de sus familiares, amigos y vecinos, quienes aún no pueden creer que la madre de Priscila y su pareja sean los presos que están sospechados de haberla “molido a palos” la noche del viernes 3 de enero.
Es que la Justicia los imputó luego de escuchar los testimonios de dos hermanos de Priscila que presenciaron el ataque.
De acuerdo al abogado que representa al padre de la nena, la pequeña fue atacada porque quería regresar con su papá, Gabriel Leguiza. Como la nena no lo veía desde el 27 de octubre, cuando la mamá, Silvia Lafuente, se la llevó de la casa de él con la promesa de regresarla rápido, dicen que “lo extrañaba mucho”.