El gobierno de Macri tomaba una deuda con un plazo de pago a 100 años un día como hoy de 2017. La política de condescendencia con la banca internacional apuntaba a la llegada de inversiones que nunca arribaron. El resultado fue una crisis de la misma magnitud: histórica.
Macri y la decisión de endeudar al país.

Luego del pago de 9.300 millones de dólares a los fondos buitre que no habían aceptado la reestructuración de su deuda, un día como hoy de 2017 el gobierno de Mauricio Macri emitía deuda con un bono por 2.750 millones de dólares a pagar en 100 años, el mayor plazo jamás acordado por Argentina, con un interés del 7,9%.

“Una emisión de este tipo es posible gracias a que logramos recuperar la credibilidad y la confianza del mundo en Argentina y en el futuro de nuestra economía”, dijo entonces el ministro de Finanzas, Luis Caputo, a cargo de la operación.

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Acompañó el mensaje una foto de Caputo y su equipo mientras mantenían una teleconferencia con representantes en Nueva York de los bancos a cargo de la operación: el Citibank, el HSBC, Santander y Nomura.

El antecedente más cercano de un país con emisiones a 100 años fue México en 2014, cuando colocó un título por 1.000 millones de libras esterlinas a una tasa del 5,25% anual. Antes ya lo había hecho Irlanda, con un cupón de 100 millones de euros al 2,35% anual. “Estamos más cerca de países normales como Bélgica o México que de Venezuela, con quien el gobierno anterior solía endeudarse a 5 años de plazo y a tasas de un 15%. Es un sello de confianza no sólo en esta administración sino también en el futuro del país”, dijo Caputo.

ANÁLISIS. En ese contexto, el perfil del Gobierno de Macri era la condescendencia total con los mercados en pos de la llegada de inversiones, algo que en el transcurrir no sucedió.

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Lo cierto es que Argentina se convirtió en la estrella de los mercados tras más de una década de política con reparos y algunos enfrentamientos con ese sector.

El kirchnerismo basó parte de su política económica en el desendeudamiento y financió su déficit público con emisión de pesos y deuda interna, una estrategia que en el mediano plazo impactó en la inflación.

Sin embargo, en un contexto de promesas de campaña electoral, Macri declaró la guerra a la inflación, que alcanzó 40% en 2016 (su primer año de gestión). Pero jamás pudo lograrlo, ni bajar el déficit fiscal, ni la llegada de inversiones. En rigor, se acumuló una deuda histórica.