Este notable guitarrista, que está por cumplir sus 23 años, se recibió en Berklee College of Music y acaba de editar su primer disco. En marzo regresa al país para promocionar su álbum.
Su vínculo con la música está relacionado con su abuela y con haber escuchado el riff de “Smoke on the Water”, de Deep Purple.
Su vínculo con la música está relacionado con su abuela y con haber escuchado el riff de “Smoke on the Water”, de Deep Purple.

Ramiro Marziani es un guitarrista, compositor, arreglador, director y productor recibido en la prestigiosa universidad de música Berklee College of Music,  en los Estados Unidos.

Se vinculó a la música desde muy pequeño y este amor se acrecentó cuando se topó con una vieja guitarra criolla en la casa de su abuela. Otro empujón fue haber escuchado el riff de “Smoke on the Water”, de Deep Purple.

Nacido en la Patagonia y mendocino por adopción, este joven músico cumplirá el 27 de diciembre apenas 23 años,. Se mudó en 2014 a Boston, para continuar sus estudios musicales en Berklee College of Music y acaba de editar “The Martian’s Playground”, su primer trabajo.

Desde Boston, Ramiro Marziani dialogó con La Unión:

-¿Cómo fue tu experiencia de estudiar en Berklee?

-Mi experiencia en Berklee comenzó en septiembre de 2014, cuando aterricé en Boston, listo para convertir el sueño de ser músico, en realidad. En Berklee me encontré con muchos elementos nuevos y lecciones sobre la música y la vida. Durante mi tiempo en la Universidad, me la pasé tocando, produciendo, grabando y trabajando con gente de todo el mundo que me enseñó a abrir la mente como compositor y persona.

Reflexionando sobre Berklee, casi 4 años y medio después de venir, creo que me doy cuenta de cómo he sido influenciado por todo lo que me gusta y también lo que no. Tengo más preguntas musicales ahora que antes de comenzar mis estudios, pero estoy más seguro de quién quiero ser y quién no. Salir de la burbuja de Berklee fue difícil, pero también muy revelador, en este proceso eterno del auto-descubrimiento que atravesamos muchos de los que vivimos atados a las artes.

-Empezaste escuchando el riff de “Smoke on the Water? ¿Cómo fue tu recorrido a partir de esa primera experiencia?

-¡Sí! Creo que tenía 11 años y tenía un amigo que había empezado a estudiar guitarra. Me acuerdo de una vez que estando en su casa, se puso a tocar ese riff, y yo lo reconocí como un sonido que alguna vez había escuchado, pero no sabía qué era. De chico, siempre que veía una guitarra quería tocarla y algunos meses atrás, previo a este momento, me había traído de Mendoza a Buenos Aires una guitarra criolla que mi abuela tenía guardada desde los ‘70, sin usar.

Al llegar a la casa ese día luego de estar con mi amigo, agarré la guitarra y me puse a tocar el riff de Smoke, aún sin conocer su origen. En ese momento, mi papá, un fanático del rock de los ‘70, me preguntó si sabía lo que estaba tocando. ¡Yo respondí que no! Entonces me llevó al living, prendió el equipo de música, puso el disco de Deep Purple, “Machine Head”, de donde proviene el tema, y en ese momento se iluminó un foco en mi cabeza.

Desde ese entonces, mi papá me llevó con él en un viaje musical que se convirtió en mi guía mientras empezaba en la guitarra, con bandas como Led Zeppelin, Genesis, Queen o Pink Floyd. Posteriormente, la adolescencia y el estudio más a fondo de la guitarra me llevó a descubrir el jazz y el folklore argentino que mi papá conocía muy bien, pero que no me había inculcado de chico. Hasta hoy día, mi recorrido ha sido uno de pura alegría, buscando aprender sobre todas las músicas del mundo, sin abandonar mis raíces.

-¡Cuáles son tus referentes e influencias en la guitarra?

-Yo diría que el guitarrista que más me ha influenciado, y al que sigo volviendo es Steve Howe, guitarrista de la banda inglesa de Rock Progresivo, YES. Otros muy importantes en mi vida han sido Jimmy Page, Ritchie Blackmore, John Scofield, Al di Meola y Bill Frisell.

Como compositor, siempre sentí que en mi cabeza se sentaban a conversar Astor Piazzolla, Igor Stravinsky, Charlie Parker y Spinetta. La verdad es que no sé en qué idioma hablaban, pero entre el saxo de Parker y el bandoneón de Piazzolla, se reían todos mientras se tomaban un mate. Me da mucho gusto escuchar la guitarra siendo tocada de mil maneras distintas y me encanta poder decirle al instrumento qué hacer y no al revés.

Siempre sentí que en mi cabeza conversan Piazzolla, Stravinsky, Parker y Spinetta.

-Acabás de editar “The Martian’s Playground”, ¿Qué estilos recorrés en el disco?

-“The Martian’s Playground” es mi primer trabajo discográfico, que salió el 14 de noviembre de este año. Es una travesía con mucha energía que atraviesa muchas culturas y sonidos, como el hard rock, jazz, folklore argentino y la guitarra solista. Me gusta definir el género de esta música como “Martian Music”, o música de marzianos.

Es una recopilación de música muy distinta que vengo escribiendo hace 3 años, y que cuenta una historia sónica de principio a fin, escabulléndose entre una guitarra roquera y un bombo legüero, una big band; una guitarra desnuda. El título del disco mismo se traduce a El Jardín del Marziano, que surge como un juego con mi nombre y también para dibujar el paisaje musical del disco.

-Por último, ¿cuándo te podremos ver tocar en vivo en Argentina?

-Estaré volviendo al país el año que viene en marzo o abril, a más tardar. Cuando eso se defina, voy a organizar la gira en vivo para promocionar el disco, que comenzará por Buenos Aires y Mendoza, y de ahí se añadirán más lugares. Desde luego que lo que más quiero es ir a tocar esta música a mi país, que me ha otorgado la hermosa responsabilidad de ser músico y llevar la cultura argentina por el mundo.