La Ciudad de Buenos Aires instaló contenedores que están de un lado y del otro de la avenida Corrientes, desde Libertad y hasta Callao. Sólo se abren con una tarjeta magnética.
Sólo se abren con una tarjeta.

El Gobierno porteño colocó 18 tachos de residuos denominados «inteligentes» porque se abren con una tarjeta magnética y no permiten que personas puedan buscar restos de comida. Se instalaron de un lado y del otro de la avenida Corrientes, desde Libertad y hasta Callao, como parte de la puesta en valor de la tradicional calle y la habilitación de una parte como peatonal.

«Esto es para evitar que se metan, saquen basura…¿Ves? Bajás y ya quedó cerrado», dijo a un periodista de Cadena 3 el ministro de Ambiente y Espacio Público Eduardo Macchiavelli, durante una demostración de cómo se utiliza el contenedor. Sus palabras, grabadas ayer por celular, activaron la polémica.

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Con una tarjeta magnética (similar a la SUBE) se accede al contenedor. Para abrirlo, primero se presiona un botón y luego se apoya la tarjeta sobre un lector. Así, el contenedor se destraba.

En el mundo, estos cestos se conocen como «modelo easy»: un sistema de recolección asociado a camiones que pueden manipular los tachos de basura en los dos lados de la calle. Cada uno costó más de $50.000.

En el último año, la ciudad sumó 83.000 indigentes, y desde el Gobierno porteño o nacional no resuelven la pobreza estructural: por lo contrario, las políticas económicas de los últimos años la profundizaron y asciende a 32% la pobreza de la población.