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La odisea que tuvieron que vivir dos lomenses para convertirse en padres primerizos

DE PELÍCULA. Víctor Aráoz y Ezio Quijano están por cumplir su sueño. Pero para lograrlo debieron viajar por cuatro provincias para que Luciana, la amiga que se ofreció a llevar a su hija en su vientre, pueda dar a luz en Buenos Aires.

Víctor Aráoz (30) y Ezio Quijano (34) tachan los días. Ya armaron la cuna al lado de su cama, prepararon el bolso y tienen todo listo para cuando llegue Pilar. Si nada cambia, entre la primera o segunda semana de octubre se convertirán en padres primerizos gracias subrogación solidaria. Una amiga de ambos, Luciana, se ofreció a llevar en su vientre a su hija, y ellos, a partir de ese gesto conmovedor, están a punto de hacer su sueño realidad.

Pero para que eso fuese posible tuvieron que pasar por una toda odisea. Por la pandemia tuvieron que vivir el embarazo a la distancia. Luciana vive Mendoza con su marido y sus cuatro hijos. Y hace más de una semana, en medio de un viaje a contrarreloj de más de 1770 kilómetros por cuatro provincias, llegó a Buenos Aires para poder tener a la bebé tal como Ezio y Víctor querían. "Fue como una especie de parto", recuerdan.

Pilar nacerá en la maternidad Suizo Argentina de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Por qué? Porque por ley en CABA se dispuso que los bebés nacidos por gestación solidaria puedan ser anotados como hijos de los padres que manifestaron su consentimiento de tener su voluntad procreacional. En cualquier otra provincia esto no es posible.

"Siempre pensamos en la opción de la subrogación, fue siempre nuestro deseo. Comenzamos buscando opciones en el exterior, pero los tratamientos son realmente muy costosos (por ejemplo en Estados Unidos van de U$S100 mil en adelante). Por eso nos pusimos a investigar, nos asesoramos y decidimos hacerlo acá", cuenta Víctor.

La gestación solidaria es legal en Argentina. Y en la Ciudad de Buenos Aires existe un amparo que permite que todo niñx nacidx por subrogación puede ser anotado con los apellidos de los padres de intención. Para eso, la mujer gestante no debe tener ningún vínculo con el recién nacido. Tiene que declarar ante escribano público, que no tiene ningún intención procreacional y el óvulo debe ser donado. La fecundación se hace a través de uno de los padres de intención.

Ahí es donde entra en la historia Luciana.

Un día, sabiendo que Ezio y Víctor querían ser padres, su amiga les dio una sorpresa. "Nos llamó y nos comentó que lo había hablado con Eduardo, su marido, y sus hijos, y nos ofreció a llevar en su panza a nuestro bebé", recuerda Víctor. Después de pensarlo algunos minutos, porque obviamente no era una decisión fácil, entre lágrimas de alegría le dijeron que sí. Y emprendieron este desafío juntos.

En octubre de 2019 iniciaron los tratamientos de transferencia del embrión. Luego de dos intentos fallidos, el tercero próspero. "Estoy embarazada", les escribió Luciana el 10 de febrero por WhatsApp. Ezio y Víctor recuerdan que ese día se quedaron helados mirando la pantalla y se fundieron en un abrazo. "Nuestra intención era viajar a la primera ecografía, en marzo, y ahí ya arrancó la pandemia y todos los planes cambiaron", relató.

Desde su departamento de Lomas de Zamora, ubicado a pocas cuadras de la cancha de Los Andes, tuvieron que seguir todo el proceso a la distancia. "El seguimiento pasó de ser presencial a virtual. Semanalmente hacíamos videollamadas con fotos, las ecografías y veíamos crecer la panza a distancia", comentó Ezio.

La familia de Luciana se convirtió en un apoyo fundamental. "Si no hubiese sido por su marido, las hermanas, las cuñadas, mismo los hijos de Luciana, hoy no estaríamos a tan pocos días de esperar a Pilar", deja en claro Víctor. "Ella tuvo que organizar toda su vida en torno a esto. Su marido Eduardo se tuvo que encargar de llevarla a las consultas médicas, comprar toda la medicación que lleva todo tratamiento in vitro, cuidarla, etcétera", explica.

Si no hubiese sido por su marido, las hermanas, las cuñadas, mismo los hijos de Luciana, hoy no estaríamos a tan pocos días de esperar a Pilar.

Si bien la pareja y Luciana se conocen desde hace varios años y tienen confianza, porque Víctor tiene familia en Mendoza, sin la posibilidad de estar presentes y acompañarla día a día, la responsabilidad se volvió una carga.

La extensión de la cuarentena y las restricciones cada vez más duras no ayudaron en nada. El cierre de fronteras y el aumento de casos de Coronavirus tampoco. Sin vuelos de cabotaje a disposición, Víctor y Ezio comenzaron a cranear toda una ingeniería para que Luciana pudiera llegar a tiempo para tener el parto en Buenos Aires.

UN VIAJE IMPOSIBLE

"Nosotros quisimos hacer todo bien, por derecha pero no nos salió. Sacamos los permisos para circular que nos pedían en todas las provincias, nos hicimos el hisopado con mi cuñado 48 horas antes de ir buscar en auto a Luciana hasta la ciudad de Desaguadero (ubicada al límite de San Luis y Mendoza), pero cuando teníamos todo listo para salir, un error de la app Cuidar nos hizo pasar más de un dolor de cabeza", recuerda Ezio.

A pesar que el resultado del test de Covid-19 les había dado negativo, un error de carga en la aplicación hizo que les apareciera que eran positivos, y se les cayeron todos los permisos. "¡Unos nervios...! Nuestra idea era salir ese miércoles (9 de septiembre), porque estaba la posibilidad de que Mendoza entre en Fase 1 y San Luis también, y no pudimos hacerlo hasta el viernes a la 1 de la madrugada cuando nos decidimos y salimos igual", admite.

Los llamados al 148, al Ministerio der Salud y de Innovación no sirvieron para nada. "Nadie nos dio ninguna respuesta de nada", confía Ezio. Entonces, con la app Cuidar que largaba un cartel en rojo y con todos los documentos impresos salieron a la ruta. "Pasamos Santa Fe, Córdoba, San Luis sin ningún control. No nos pidieron nada. Tanta organización para nada", se lamenta el joven ahora. Sin embargo tiene un consuelo. "Al final, no conseguimos", dice.

Durante esos días, desde Lomas, Víctor hacía lo imposible para solucionar la situación y obtener de nuevo todos los permisos para enviárselos. Pero no tuvo suerte. "Cada hora ingresaba a la página y no podía. Ellos llegaron a San Luis y recién ahí salieron los permisos, el viernes al mediodía. Así que entre medio de todo esto, del miércoles al sábado, estuvimos cuatro días a la expectativa y prácticamente sin dormir", recuerda Víctor.

Como si fuese una prueba de fuego para lo que van a atravesar dentro de algunos meses, esta pareja empieza a disfrutar lo que es ser padre. Todos los días, después de salir del trabajo, pasan por su departamento donde hoy está viviendo Luciana -ellos se mudaron a la casa de los padres de Víctor- y aprovechan para recuperar todo lo que no pudieron vivir por la pandemia.

EN LA DULCE ESPERA

"Estamos comenzando a disfrutar la panza. Sentimos cómo patea Pilar, cómo se mueve, nos ponemos un poco babosos", dice Víctor. También ayudan a Luciana en todo en lo que necesita. "Le hacemos las compras para que no se exponga y no tenga que salir, nos encargamos de todo lo que le haga falta", completa Ezio.

"La cuna ya está armada hace una semana al lado de nuestra cama. El domingo que los dos tuvimos libre armamos la mochila, porque la obstetra nos dijo que por las dudas a las consultas, de ahora en adelante, vayamos con la mochila. Así que ahora medio estamos en esa, le preguntamos a amigos o amigas que tienen hijos lo que tenemos que hacer, sucede que como padres primerizos no tenemos idea de mucho", asegura Víctor.

La expectativa a medida que pasan los días va creciendo. "Estamos nerviosos. Bah, más que nerviosos, ansiosos. Ya se acerca el día. En principio nos dijeron que el parto podía ser entre el 10 y el 15 de octubre, pero parece que se puede llegar a adelantar. Estamos a la espera de cuando quiera nacer Pilar", dicen a dúo.

Hoy los días son algo convulsionados. La pareja tiene que seguir trabajando normalmente, están en medio de una mudanza y cuando nazca Pilar habrán terminado los arreglos en un dúplex que estaban remodelando antes de la cuarentena. Ahí vivirán los tres y la beba figurará legalmente como hija de Víctor y Ezio, sus verdaderos padres.

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