Enseñan a bailar folklore de manera virtual

REINVENTARSE. La compañía de danza AMTA, dirigida por el lomense Juan Espínola, apunta a relucir la cultura y el género artístico a pesar del aislamiento.

El mundo artístico es uno de los más golpeados por la pandemia, pero el bailarín lomense Juan Espínola continúa reinventándose para relucir la cultura de la danza. Junto a Milagros Bustos, su compañera de baile folklórico, crearon y son directores de la compañía de danza AMTA, que enseña y dicta clases virtuales en plena cuarentena. Su entusiasmo no se detiene y ya trabajan en dos proyectos a futuro: un video y un show virtual.

Juan Espínola es un apasionado bailarín de folklore que, junto a su compañera Milagros Bustos, dirige la compañía de danza AMTA. El espacio se creó en marzo con muchos proyectos para desarrollar, pero justo unos días después se anunció la cuarentena obligatoria producto del Coronavirus. "Nos tuvimos que adaptar rápidamente a otros medios. El ambiente cultural es uno de los más afectados porque trabaja con un público presencial, pero no bajamos los brazos en ningún momento", contó el lomense de 28 años.

Si uno baila solo, como pasa con la mayoría por la cuarentena, le pedimos que se imagine que tiene enfrente a su pareja, para que pueda hacer una toma de mano, un giro, un avance o un retroceso.

Junto a su compañera de baile y el productor Matías Sir, decidieron organizarse y sumergirse en un formato atípico para ellos: la trasmisión virtual. "Utilizamos la plataforma Zoom para ensayos, clases y seminarios del ambiente folclórico", dijo Juan.

CONEXIÓN

Juan y Milagros bailan juntos hace seis años: han participado en algunas oportunidades del Pre-Cosquín, han compartido diferentes conjuntos. "A nivel artístico fuimos creciendo a la par y creo que, en cuestión artística, somos el uno para el otro", dijo Espínola.

"El rol en la parte artística es variable tanto en el hombre como en la mujer. Lo que nos sucede en las enseñanzas, sobre todo en el folclore estilizado, es que es más fácil poder realizar una coreografía ya que se puede bailar solo", explicó el bailarín, que rápidamente agregó: "Enseñamos diferentes movimientos estilizados, en danzas folklóricas o zambas de aire".

El lomense indicó que, para enseñar los pasos, resulta más fácil si las dos personas se encuentran en un mismo espacio físico, ya que pueden practicar con una mayor veracidad y detectar errores en los pasos o movimientos. "Si uno baila solo, como pasa con la mayoría por la cuarentena, le pedimos que se imagine que tiene enfrente a su pareja, para que pueda hacer una toma de mano, un giro, un avance o un retroceso", detalló el lomense de 28 años.

COMIENZOS Y MODELO A SEGUIR

Juan dio sus primeros pasos en el folclore cuando apenas tenía seis años, en un ballet llamado "Esperanza de mi tierra". También aprendió tango en el Centro Cultural Turdera, un espacio que desapareció con el paso de los años. Al ser consultado sobre un modelo a seguir, Espínola no dudó y dijo que el bailarín y coreógrafo Santiago Ayala, más conocido como "El Chúcaro", es uno de sus referentes artísticos.

Para los próximos meses, la pareja se plantea la posibilidad de armar dos proyectos: un video, que será como una especie de teatro virtual y, en noviembre, una función que tratará temas cotidianos y vivencias reales, crudas para contar, pero con mensajes directos para trasmitir a través del arte.

Para los próximos meses, la pareja se plantea la posibilidad de armar dos proyectos: un video, que será como una especie de teatro virtual y, en noviembre, una función que tratará temas cotidianos y vivencias reales, crudas para contar, pero con mensajes directos para trasmitir a través del arte: "Abarcaremos la cuarentena, los femicidios, la trata de personas, la exclusión social. No es sólo tocar lo folclórico y estético, sino también apuntamos a que haya una reflexión".

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