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Hace 19 años, Temperley levantaba la quiebra

un día para el recuerdo. Un 11 de mayo de 2001, el Gasolero le ponía punto final a casi 12 años de lucha. La doctora Edith Pecorelli, abogada y luego presidenta de la institución, recordó ante La Unión todo lo vivido en esos tiempos.

Un 11 de mayo de 2001, el Club Atlético Temperley levantaba definitivamente la quiebra. Fue uno de los días más felices y esperados. Después de largos años de luchas, de marchas a los Tribunales de Lomas de Zamora, de organizar eventos para recaudar fondos, de personas que hipotecaron sus bienes, el Gasolero lograba dar un paso fundamental.

A fines de agosto de 1989, el juez José María Durañona, que tenía a cargo la convocatoria de acreedores en la que desde mitad de 1987 el club se encontraba, decretó la quiebra del club; aunque continuó con sus actividades.

El 27 de mayo de 1991 se anunciaba el remate del Club Temperley que se llevaría a cabo el día 31. Al no haber oferentes en el primer remate todo siguió igual, hasta que el 11 de junio de 1991 el juez decretó el cierre del club hasta el segundo remate, que sería dentro de los 10 días después de la clausura, la libertad de acción de los futbolistas, el cese de todas las otras disciplinas y la desafiliación de AFA del equipo que militaba en la B Metro.

Muchas fueron las personas que se comprometieron con la causa. Una de ellas, la doctora Edith Pecorelli, abogada y más adelante presidenta de la institución. "Yo trabajé continuado hasta 1999. En ese momento había tres luchas: suspender el remate, levantar la quiebra que pesaba sobre Temperley y reabrir el club con la vuelta del fútbol", explicó Pecorelli en diálogo con La Unión, recordando esos años de tanto sufrimiento.

"No fue fácil llevar esas tres luchas adelante, teníamos pocos recursos para convocar gente, pero así y todo se convocaba. Fueron luchas desparejas, pero no pudieron contra nuestro corazón. Y como digo siempre ganaron los buenos", acotó.

Para la temporada 1992/93 el club pidió intervenir en el campeonato de Primera C, pero Agremiados presentó una nota para que no participara, lo que fue apoyado por el juez.

Sin fútbol, oficial, en 1992 se llevó a cabo en el estadio Alfredo Beranger la Copa Duhalde, con Temperley, Los Andes, Banfield y Talleres de Escalada, todo para ayudar al club. Al año siguiente, estuvo en juego la Copa Diario La Unión, con Temperley, Los Andes, Talleres de Remedios de Escalada y la Reserva de Vélez Sarsfield.

Pecorelli, mientras el club ya había abierto sus puertas y el fútbol era una realidad, presidió la institución entre 1996 y 1997. "Después dejé a un colaborador, porque quería volver a trabajar en la parte de quiebra en Tribunales, quería darle una terminación al tema. Volví como abogada y Jorge Calcagno se hizo cargo del club. En el '99 no nos presentamos".

Edith Pecorelli y Enrique Zunnini, abogados del club, fueron los inventores de garantizar el fútbol mediante el aporte de cinco familias (Ahuali, Pecorelli, Colas, Romano y Allende) que pusieron sus bienes en garantía. "Nunca me reproché nada. Un 9 de julio habíamos organizado un asado y tomando un café a Zunnini se le prendió la luz. Hablamos con escribanos, fui la primera y después me siguieron. Mi papá había fallecido y metimos la sucesión al toque para que pudiéramos firmar mis hermanos y mi mamá. Nadie lo dudo".

Por último, Edith destacó que "el levantamiento de la quiebra fue la frutilla del postre. Las emociones más grandes fueron evitar el remate y la vuelta del fútbol".

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