El actor falleció este lunes a los 83 años, con su salud muy resquebrajada y luego de múltiples internaciones. Actor todoterreno, se destacó en especial como comediante en teatro, cine y televisión.
SE HABÍA RETIRADO DE LA ACTUACIÓN EN ABRIL.
SE HABÍA RETIRADO DE LA ACTUACIÓN EN ABRIL.

Santiago Bal murió este lunes a los 83 años mientras se encontraba internado en el Instituto Médico de Alta Complejidad (IMAC), de la ciudad de Buenos Aires, luego de sufrir una caída que le produjo un corte en un brazo y un broncoespasmo.

Además, sufría EPOC y había sido sometido a 18 operaciones por un cáncer que le detectaron a los 39 años, mientras que en los últimos tiempos había padecido episodios de bronquitis e infección urinaria, entre otras patologías.

A poco de conocerse la noticia, Carmen Barbieri, su exesposa, lo recordó en comunicación con “Intrusos” y sostuvo que hacía unos días le había dicho que “lo seguía amando”. El actor estuvo viviendo un tiempo en la casa de su Carmen, quien estuvo a su lado hasta el último momento.

Luego de presentarse durante la pasada temporada de verano junto con Carmen y su hijo Fede en la revista “Nuevamente juntos”, en abril pasado el actor había informado que por sus problemas de salud se retiraba definitivamente de los escenarios.

Con una carrera que en los últimos años mezcló lo artístico con lo escandaloso al revelarse las relaciones del actor con figuras jóvenes del espectáculo -en particular con la mediática Ayelén Paleo- Bal fue durante la década de 1960 un comediante que recorrió tanto la televisión como el cine y la revista con un perfil de porteño que reunía lo pícaro con una singular simpatía.

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Un largo recorrido actoral. Nacido en Buenos Aires en 1936, de 1965 a 1971 apareció en la pantalla chica en programas como “La tuerca”, “La matraca”, “Los Campanelli” y “Las cosas de los Campanelli” y en 1973 formó dupla con la recordada Susana Brunetti en “Gorosito y señora”, un ciclo de enorme popularidad.

En televisión se lo vio también en “Tango y goles”, “El ciclo de Guillermo Bredeston y Nora Cárpena”, “Comedias para vivir”, “Las mellizas Rivarola”, “Como en el teatro”, “Mesa de noticias”, “Operación Ja Ja”, “La revista del domingo”, “Como pan caliente”, “Ilusiones”, “Un aplauso para el asador”, “Los simuladores” y “El hombre de tu vida”, de 2012, lo último hasta hoy.

El teatro respondió a su capacidad para concitar la hilaridad con la calidez de su presencia y supo responder a libretos de los hermanos Hugo y Gerardo Sofovich -juntos o separados- en títulos como “El champagne las pone mimosas”, “Hola mami” y “Los años locos del Tabarís”, además de espectáculos en los que figuró como autor y director.

Para Carmen Barbieri diseñó, dirigió y actuó en revistas como “Vedettísima”, “Fantástica”, “Bravísima” y “Barbierísima” y además fue intérprete de “Qué noche de casamiento”, “Increíblemente juntos”, “La argolla en la nariz” y “Yo amo Carlos Paz”, dentro de una lista muy extensa.

Pisó los escenarios junto a grandes figuras como su ídolo José Marrone, Jorge Porcel, Alberto Olmedo, Javier Portales y Don Pelele, y llegó a formar un exitoso dúo con el recordado Alberto Anchart, con quien recorrió la totalidad de las provincias y cruzó el Atlántico para actuar en España.

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En el cine rodó en 1971 “La casa de Madame Lulú”, junto a Libertad Leblanc, “Chúmbale”, “El caradura y la millonaria”, “El veraneo de los Campanelli”, “He nacido en la ribera”, “Estoy hecho un demonio”, “Las píldoras”, “Este loco, loco Buenos Aires”, “Yo tengo fe”, junto a Palito Ortega, “Contigo y aquí” y “Seguro de castidad”.

Esos títulos, cuya osadía podrían ser hoy objeto de curiosidad -en parte porque fueron filmados en épocas de gobiernos autoritarios- se incrementan con “La guerra de los sostenes”, “Yo también tengo fiaca”, con Susana Giménez y Juan Carlos Calabró, “Locos por la música”, “Los hijos de López”, “El bromista” -donde logró un interesante registro dramático-, “¿Los piolas no se casan?” y “Las colegialas”.

En 1999 la Asociación Argentina de Actores y el Senado de la Nación le entregaron el Premio Podestá a la Trayectoria Honorable mientras él luchaba contra numerosos problemas de salud.

Además de los sonados romances de su madurez se le conocieron otros con la vedette Thelma del Río, con quien estuvo casado, y con Silvia Pérez, madre de su hija Julieta, hasta que Carmen Barbieri apareció como el gran amor de su vida pese a los ires y venires de la relación, con la que tuvo a su heredero Fede Bal.