El Partido de los Trabajadores registró al expresidente brasileño Lula da Silva, preso acusado de corrupción desde abril, como candidato a las elecciones presidenciales de  octubre. Es un claro desafío a los jueces que le pusieron entre rejas y a los deberán vetar la candidatura de quien aún es el político más popular de Brasil.

La ley impide que alguien condenado por segunda instancia sea candidato. Sin embargo, todas las encuestas lo dan como el candidato favorito. Ahora habrá que ver si esta presión popular ejerce algún cambio en la decisión de veto de los jueces.

Una gran manifestación popular durante la presentación de la candidatura.