En los ‘80, el rock argentino pateó el tablero y aparecieron en escena nuevos exponentes, con sus correspondientes estilos y formas de contar lo suyo.

Mientras Virus irrumpía coqueteando con la new wave; Los Twist aportaban revival y rescate del humor popular argentino; Sumo importaba a Argentina los sonidos del post-punk; Los Abuelos de la Nada fusionaban reggae, pop y ritmos latinos; y Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota hacían convivir la bohemia, la autogestión y el rock & roll.

El Indio Solari, que es mucho más que cantante, nacía en Entre Ríos hace 70 años, el 17 de enero de 1949. La familia del pequeño Carlos Solari se trasladó a La Plata, donde el futuro ídolo pasó su infancia y su adolescencia, en una ciudad caracterizada por la militancia universitaria y artística. Ese caldo de cultivo lo llevó a inscribirse en Bellas Artes y también a que lo pongan de patillas en la calle de esa institución.

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Llegó a ser el cantante de Los Redondos, sin imaginar el fenómeno popular que comenzaba a gestarse cuando se consolidaron a principios de los ‘80. El Indio armó con Skay la dupla compositiva más importante del rock argentino, con el equilibrio de un poeta filoso y mordaz con gran manejo de la escena, junto a guitarrista autor de solos, fraseos y riffs de antología.

Si Los Redondos fueron reacios a los medios, en especial a la televisión, El Indio profundizó esto en su etapa solista, casi autorecluido en su casa de Parque Leloir, donde además instaló su estudio de grabación.

Con contados contactos con el exterior, mientras trazaba su discografía solista, el halo de misterio se ampliaba y sus conciertos rompían récords de público, que no dudaban en trasladarse a donde el músico cumpliera con el ritual de la “misa ricotera”.

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En los shows, la organización se vio desbordada por la multitud y esto volvió a darse el 11 de marzo de 2017, en Olavarría, donde acudieron a la cita más de 200 mil almas, según algunas estimaciones nunca confirmadas. El predio La Colmena, la sede del espectáculo, estaba habilitado para recibir a 155 mil personas.

En ese recital hubo dos muertos, medio centenar de heridos y una investigación en marcha, que no parece haber avanzado demasiado y que apunta a los organizadores, dejando de lado al músico de responsabilidades penales, más allá de las polémicas. Al margen de ese trágico show, El Indio hizo públicos sus problemas de salud, mientras se dedica a trabajar en un libro que contará su vida.

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El Indio llega a los 70, casi al borde del retiro y con la esperanza de sus fans de una despedida sobre los escenarios, que hoy sabe casi a una quimera.