Es muy probable que la gran masa del alumnado argentino haya corrido raudamente a chequear en el almanaque para comprobar cuándo cae el 21 de septiembre, el histórico "Día del Estudiante" y también el "Día de la Primavera".

Muchos de ellos habrán refunfuñado al ver que este 21 de septiembre cayó justo sábado y no viernes como en 2018, que posibilitó un festejo XL, con tres jornadas de corrido.

En sábado o en cualquier otro día, llega la primavera con sus respectivos flores, pájaros y abejas, entre otros seres vivos que despiertan del letargo invernal para salir a este sol que viene asomando desde hace unos días con sus gratas temperaturas templadas.

 También, claro está, arribó la gran excusa de los estudiantes argentinos para festejar su día, en algunos casos con cierta desmesura adolescente, por llamarlo de alguna manera elegante. Bah, si no lo hacen ahora, ¿cuándo van a cometer estos desbordes?

El 21 de septiembre es una de las fechas marcadas en rojo en el almanaque por las “blancas palomitas”, porque no hay clases en esa jornada (menos en este 21, a joderse) y también porque es el día del picnic, un clásico argentino imperecedero que sigue pasando de generación en generación.

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Más allá de lo ocurrido y vivido esa jornada, el regreso a clase suele ser duro para los alumnos en la jornada siguiente, que en este caso quizá se festeje hasta el domingo incluido.

El finde primaveral puede dejar efectos devastadores notorios cuando el lunes vuelvan a la escuela, muchos de ellos agotados de tanta jarana. La primera señal es el aspecto de tomate en los rostros con exposición al sol de horas y horas, que, si bien el febo no ataca como en verano, igual hace de las suyas logrando un principio de insolación en más de uno.

Otros, a pesar del aguante que se puede tener en la plena juventud, están desparramados en su silla después de haber jugado una maratón de partidos al fútbol y a otros deportes, en los que nadie quiere perder y los que se diputan a cara de perro.

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Los más grandecitos, esos que ya están a punto de egresar, son los que siguieron de largo y continuaron con los festejos hasta altas horas de la noche.

Pero como la cosa será durante el sábado y el domingo, los planes se multiplican por doquier y las propuestas son tentadoras para andar con un "no" como respuesta.

Entonces, luego de ese pic nic con los compañeros del colegio se puede venir otro con el grupo de amigos del barrio y hasta quizá otro más con los gomias del club, que también pueden generar un bruto atracón de facturas y el riesgo de una sobredosis de sanguchitos de pan lactal, entre otros manjares consumidos a mansalva bajados con litros de gaseosas.

Llegó la Primavera, con su “Día del Estudiante” a cuestas, un sábado y domingo que dejará secuelas el lunes.