El Granate se impuso a Racing por 1-0 en un partido regular, pero justificó los tres puntos por su ambición en el segundo tiempo. Así, con un partido más, alcanzó a los líderes Boca y Argentinos. El gol fue de Eugenio Mena, en contra, tras remate de Leonel Di Plácido.
Moreno, rodeado entre tres, busca el arco rival. El "10" metió la asistencia en el gol de la victoria.

Lanús apunta alto. El Granate cortó la racha de tres fechas sin victorias al derrotar a Racing por 1-0 en el estadio Néstor Díaz Pérez por la 16° fecha de la Superliga Argentina de Fútbol. De esta manera, y con un partido más jugado, alcanzó a Boca y Argentinos en lo más alto de las posiciones.

Dentro de las imprecisiones que hubo en el primer tiempo, Lanús el juego asociado contra los pelotazos largos de Racing. No siempre le salió al equipo de Zubeldía, pero la menos tuvo las intenciones de que el partido le fuera favorable.

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En los primeros minutos, Bernabei probó de afuera, Auzqui exigió el tiro final y Quignón bajó un pelota de riesgo al área que fue despejada por un defensor. Ninguna de las situaciones señaladas fueron de real peligro, pero el Granate marcaba una diferencia.

Lautaro Acosta en plena lucha por llevarse la pelota frente a la marca de Lucas Orban.

La Academia jugó largo, fácil para el fondo local, y cuando quiso intentar salir limpio erró los pases fáciles, casi siempre abortados por un Lanús que se mostraba más despierto. Se despertaron un ratito, primero probó Rojas con un tiro a las manos de Rossi y luego, ni Acosta, ni Sand, llegaron a conectar el centro de Di Plácido.

Al regreso del entretiempo el Granate tuvo una muy buena chance con un pared Di Plácido-Auzqui que el lateral terminó con un tiro cruzado y afuera. Sin embargo, el partido seguía a la deriva. A Racing le costaba un montón sostenerse y casi no piso el área. Cvitanich y Reniero aportaron poco.

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Y Lanús, que de a ratos se enchufaba tuvo dos chances con Acosta (salió al lado del palo) y Auzqui (despejó de cabeza Orban en la línea). Sin ser superior, el local era más e inclinaba la balanza. Y apareció Moreno, lo vio a Di Plácido que bajó la pelota, remató al primer palo y Mena al cierre batió su propio arco. Gol, alivio y punta para los de Zubeldía.

Ahora se viene el receso, no equivocarse en los refuerzos y a la vuelta, comenzar desde Mar del Plata a mentalizarse de que se puede pelear el torneo. Es cuestión de convencerse.