En las aulas argentinas hay de todo como en botica y en estas líneas hemos descripto a varios tipos de alumnos, desde los perezosos (bah, vagos) a los que viven en la Luna de Valencia y a los sabelotodo, entre otros estudiantes que pueden aparecer en cualquier salón de clases del amplio territorio argentino.

También hay una clase de alumnos que no suele abundar, pero que tampoco escasean del todo y al menos hay un grupo por curso con estas características. Estamos hablando del alumno responsable, esos que ponen  la responsabilidad ante todo, contra viento y marea.

Vamos por partes. El responsable de trata de ese alumno trabajador a ultranza, infatigable a sol a y a sombra en su proceder, de esos que tiene la mira en un objetivo claro y ahí apuntan sin fallar.

Sus buenas calificaciones no llegan por arte de magia, nada de eso, las consigue en base de estudio, perseverancia y esfuerzo, nada les viene de arriba ni gratuitamente y no escatiman en sudar la gota gorda.

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Entre otros aspectos a destacar, esta clase de estudiantes se sobresalir por su rigurosa puntualidad, la atención que prestan en clase, la meticulosidad de sus sistemas de estudios y la calidad con la que entregan cada uno de los trabajos prácticos que se le piden con antelación. No dejan nada librador al azar.

El responsable escucha al docente de manera activa, toma nota de todo lo hablado en clase con un oportuno plan de abreviaturas para no perder tiempo, pregunta oportunamente, repasa a diario, no se retrasa en las tareas a realizar en el hogar y nunca deja para mañana lo que se puede hacer hoy, entre otras virtudes.

Ponele que tengan el mismo coeficiente intelectual del sabiondo del curso, pero estos alumnos se ponen el overol y laburan al mango para para lograr excelentes calificaciones. Luego verán ese esfuerzo estampado en un boletín ejemplar, de esos que merecen enmarcarse para hacer un cuadro.

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Tampoco estos laboriosos entusiastas suelen ser los líderes del grupo, aunque sus pares les reconocen que son grandes compañeros y más de uno los quiere para las tareas grupales.

El responsable estará atento en esos casos a todo, a que no falten ni las consignas del trabajo y hasta estará atento a que no faltan las galletitas para mitigar el apetito propio y ajeno.

Se estudia cómo se vive, por eso ese alumno trabajador llevará esta cualidad a su vida adulta y será responsable hasta cuando haga la cola para cobrar la jubilación.

Responsable hubo desde los tiempos inmemoriales, los hay y es muy probable que sigan existiendo durante toda la humanidad. Además, su grata presencia hace que la balanza no se descompagine a sabiendas de que hay que nivelar las cosas con tanto irresponsable suelto por ahí.