Por la crisis, las fábricas ya funcionan a casi la mitad de su capacidad instalada.

Las automotrices, uno de los sectores que más sufre la crisis.

Las consecuencias de la crisis son cada vez más notorias en la actividad industrial. Por la caída de la demanda y el desplome de la producción, la capacidad instalada de las fábricas de todo el país en febrero pasado registró uno de sus peores niveles desde 2002.

En promedio, las plantas de todo el país funcionaron a un 58,5% de sus posibilidades, lo que significó una caída de seis puntos porcentuales en relación al mismo período del año pasado, según informó el Instituto de Estadísticas y Censos.

Los sectores más afectados son los más vinculados al consumo y al comercio interna: alimentos y bebidas (que utilizó el 57,6% de su capacidad), caucho y plástico (50,8%) productos textiles (43,2%), automotriz (42,1%) y metalmecánica excepto automotores (42%).

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El desplome de la fabricación de autos estuvo “vinculado a la menor cantidad de unidades elaboradas por las terminales automotrices, como consecuencia fundamentalmente de la caída de las ventas en el mercado local”, afirmaron desde el Indec.