Luciano Codegoni es la tercera generación familiar que pasa por el lugar y busca darle un cambio que le permita mantenerse atractiva. “El libro no va a morir, siempre se lee”, enfatizó.

Si se buscara un lugar en Lomas que cuente con la historia y la fisonomía intacta del siglo XIX, la primera respuesta sería la Biblioteca Cultural y Popular Juan María Gutiérrez.

Fundada en 1938 y con sus jóvenes 81 años, cuenta con 32 mil ejemplares y el trabajo de las nuevas generaciones que la conducen, quienes buscan brindarle un cambio para mantenerse en el tiempo y seguir existiendo, pese al desafío que plantean las tecnologías.

una familia que forjó amor e identidad en el lugar.
luciano codegoni, junto a la secretaria AMELIA MARCH.

Casi como un legado o un mandato, el arquitecto Luciano Codegoni llegó a la biblioteca como cuando le tocó a su padre, para enamorarse del entorno que la rodea y aprender a quererla como un ambiente más que familiar, sumado a la responsabilidad de cumplir con el rol de presidente: “Soy la tercera generación, después de mi abuela y mi papá. Es un orgullo poder seguir con esto, estas paredes tienen un cariño muy especial y ya me siento parte de la institución, es como mi casa”.

En su historia, hay un poco de herencia y de genética. “Mi abuela fue una participante activa y trajo a mi papá. En menos de un año, mi padre ya era presidente y no se fue más”, explicó, y agregó: “El amor y el cariño lo heredé y me lo contagié”.

Apuntado a un público universal, Luciano aseguró que en el espacio hay libros emblemáticos, añejos y cada vez más importantes por el paso del tiempo y de la historia, mientras que también cuentan con ejemplares más nuevos, incluidas las últimas novedades. “El libro no va a morir nunca, siempre se lee”, sostuvo enfáticamente.

“como misión, queremos darle frescura al lugar, que pase de ser solemne a algo vivo”, dijo codegoni.

La construcción del edificio data de 1840, incluso antes de la aparición del ferrocarril, con el que la biblioteca comparte un vínculo grande. Cuando la ruta comenzó a ser ferroviaria, el lugar se transformó y empezó a tomar el rol de centro cultural.

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El hombre, de 45 años, se refirió a la historia y se lamentó de los escasos escritos que se registran acerca de la ciudad: “Hay poca documentación de Lomas y debería existir al menos un libro. No hay tanta bibliografía, no hay algo que esté bien documentado ni estructurado, tampoco hay una gran cantidad de información periodística”.

Los chicos también tienen su espacio, con libros y cuentos. “Es nuestro rincón más querido y cuidado, decorado para que se sientan cómodos”, dijo junto a la secretaria de la biblioteca, Amelia March, quien trabaja allí hace tres décadas.

El aljibe que está en el patio de la biblioteca merece un capítulo aparte, y Codegoni lo sabe: “El aljibe es místico y 100% original, es uno de los protagonistas de la biblioteca. El patio representa a aquella época, a las reuniones y el clima que te lleva al pasado. No hay foto más hermosa que el sol pegando en el patio”.

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la biblioteca fue fundada en 1938, pero el edificio data del año 1840, con las características intactas de las viviendas de aquella época. se sitúa en las inmediaciones del exferrocarril roca.
la biblioteca fue fundada en 1938, pero el edificio data del año 1840, con las características intactas de las viviendas de aquella época. se sitúa en las inmediaciones del exferrocarril roca.

A su vez, indicó que por aquel entonces el lugar era una parada obligada y un punto crucial, ya que pasaban todos los carruajes por ser una ruta comercial. Incluso, en la parte alta, todavía existe un mirador que servía para alertar a todos si se acercaba algún peligro.

El hombre confesó que siente una hermosa responsabilidad desde que asumió la conducción de la biblioteca, donde busca instalar un quiebre generacional para mantenerse con fuerza en el tiempo: “Venía gente grande con ideas de jóvenes, pero sin tanta energía. Queremos darle frescura al lugar, que pase de ser solemne a algo vivo, ésa es la misión. El desafío nuestro es poder mantenerla y que no se caiga. Queremos acondicionar el salón para darle un poco de profesionalismo en cuanto a la acústica. Igualmente, la esencia de la casa lo es todo”.

Para los interesados en visitarla, los horarios de la biblioteca, ubicada en Brown 2163, son de lunes a viernes de 13 a 19, mientras que los sábados de 10 a 12 hay muchas actividades. Además, se dictan distintos cursos, como por ejemplo clases de guitarra, clases de italiano, yoga y talleres de costura, entre otros. Su número telefónico es 4244-4075, mientras que en Facebook e Instagram aparecen con el nombre Biblioteca J.M. Gutiérrez.