Este vecino recuerda sus primeros pasos en el oficio, las modas de ayer y hoy y hasta las personalidades de la política que pasaron por su salón.
“ser peluquero es una vocación, más que una profesión”, dice.

Jacinto Giménez es peluquero desde hace más de medio siglo y comenzó a tomar las tijeras desde muy joven y aún sigue atendiendo a sus clientes en su salón en Banfield Oeste, a sus 73 pirulos.

“Ser peluquero es una vocación, más que una profesión. Es algo que se trae desde chico, empecé a agarrar las tijeras a los 14 años y le empecé cortando el pelo a la barra. Nunca abandoné esta carrera”, le cuenta a La Unión.

Jacinto es el menor de 11 hermanos. Nacido en Gualeguaychú, dejó su ciudad natal a los 11 años para instalarse con su familia en Remedios de Escalada, hasta recalar en Banfield, donde desde siempre tiene su salón.

“Antes era todo de tierra y de barro cuando llovía. Comencé cortando a mujeres y después los muchachos me pidieron que agregue una compañera y también me dedique a ellos”, apunta.

Además, tuvo varios alumnos en su peluquería, ubicada en Rodríguez 1484, que después pudieron independizarse. “Tengo 73 años y sigo cortando. Tuve muchos discípulos que después abrieron sus propias peluquerías, quiero que tengan alas”, acota el peluquero del “Salón Jacinto”, que atiende a sus clientes junto con Gladys.

Por su peluquería pasaron clientes por doquier, pero también hicieron base políticos de distintos partidos. “Pasaron muchos políticos, como Eduardo Duhalde y Osvaldo Mércuri, que hacían sus reuniones acá, mucha gente los esperaba. También venía Melchor Posse, que fue intendente radical de San Isidro”, recuerda.

MODA HAY UNA SOLA. Los peinados y los cortes fueron cambiando con el tiempo, pero Jacinto tiene una posición tomada a respecto de las modas. “La moda es una sola, dejar contento al cliente. Antes las mujeres venían con fotos de Mirtha Legrand para que le haga ese corte, los muchachos ahora quieren el corte de los jugadores de fútbol famosos, a muchos no les queda bien ese corte”, admite sobre la  nueva moda.

"Empecé a agarrar las tijeras a los 14 años", recuerda.

También recuerda el trato con sus clientes, donde nunca hubo un conflicto.

“Nunca me olvido una charla con un cliente y nunca tuve una discusión, siempre tuve charlas buenas. Uno es un poco vidente con sus clientes”, asegura.

Al margen de su profesión, en Banfiled Jacinto armó su familia y tiene tres hijas y dos nietos, Franco y Federico. Además, desde hace una década está en pareja con Irma y vive con ella en Villa Galicia.

Hincha de Independiente, mientras comenzaba a tomar las tijeras, tuvo un paso por las Divisiones Inferiores de Talleres de Escalada. “Jubada de 10, dicen que jugaba muy bien”, cierra.