Una serie de asesinatos en un pequeño pueblo rural de Suecia, perpetrado en la actualidad, y la historia de China, del Siglo XIX a estos días, junto con la construcción del ferrocarril en Estados Unidos, se entrelazan en “El Chino”, quizá la obra cumbre de Henning Mankell, donde arma un atrapante relato policial atravesados por sucesos históricos.

En la novela del autor sueco, todo comienza en una gélida mañana de enero de 2006, cuando un fotógrafo hace un descubrimiento que le hiela la sangre: en el pequeño pueblo rural de Hesjovallen aparecen brutalmente asesinadas 19 personas, casi todos ancianos, a excepción de un niño.

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Ante tal escenario, la policía sueca sospecha que puede tratarse de la obra de un psicópata. De todos modos, la jueza Birgitta Roslin, al ponerse al tanto de lo ocurrido, se entera de que entre las víctimas se encontraban los padres adoptivos de su madre, August y Britta Andrén.

Cuando busca más información del caso, descubre también que en Nevada, Estados Unidos, asesinaron a una familia de apellido Andrén, lo que le da la sospecha que esos hechos sangrientos están relacionados.

Sin creer en la hipótesis policial, en el lugar del crimen encuentra una cinta de seda roja, y Birgitta cae en la cuenta de que es una de las cintas que cuelgan de los farolitos de un restorán chino cercano al lugar del crimen.

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En sus investigaciones, Birgitta viaja hasta Pekín, donde se verá involucrada de pronto en la cruenta lucha de poderes dentro del Partido Comunista Chino. También aparece la historia de unos hermanos chicos que fueron llevados como esclavos en el Siglo XIX a los Estados Unidos, para la construcción del ferrocarril.

Mientras tanto Birgitta sufre una implacable persecución que la pone en peligro una y otra vez, mientras padece problemas de salud, lidia también con su matrimonio en crisis y con sus hijos.

Henning Mankell, fallecido en 2015, que fue reconocido internacionalmente por sus trabajos. Aquí va más allá de lo policial, metiendo sus narices en los cambios que sufrió china en el último siglo y cómo desde los Estados Unidos se desentendieron de la abolición de la esclavitud con chinos traídos contra su voluntad, al margen de inmiscuirse con cuestiones de la vida moderna occidental a partir de que una jueza obsesionada con brutal hecho de sangre se tope con una cinta roja y con un farol del mismo color.