No lavarse las manos luego de ir al baño o limpiar mal la verdura son algunas de las motivos que generan la enfermedad en niños y adultos.

neneenfermoTras la preocupación que se generó la semana pasada en la localidad de Berazategui ante un brote de gastroenterocolitis que derivó en más de 800 pacientes afectados (en su mayoría niños) y que determinó la suspensión de las clases, se instaló la preocupación respecto al virus que genera vómitos, fiebre y diarrea.

Hay formas de prevenir este problema de salud que se origina en las vías intestinales y que suele caracterizarse por la aparición de una fuerte diarrea que puede ser acompañada de vómitos y dolor abdominal. Pero los adultos no están exentos: se puede contraer tanto en la niñez como en la vida adulta.

La causa directa siempre es una infección producida por un virus (aunque en algunos casos también puede ser originada por ciertas bacterias). Una gastroenterocolitis muchas veces se desencadena por hábitos de higiene deficientes. El no lavarse las manos de forma adecuada después de ir al cuarto de baño puede llevar a una infección. También el no lavar de forma adecuada los alimentos que se consumen crudos, como las frutas y verduras.

Para prevenir la gastroenterocolitis es importante incorporar buenos hábitos de higiene en todos los ámbitos (hogar, trabajo y en la escuela o universidad).

Cuando se presenta un caso de gastroenterocolitis, por otra parte, es importante asegurar la hidratación del paciente. Como la diarrea lleva a una persona a perder una gran cantidad de líquidos, el primer paso siempre es reponer la hidratación de la persona (lo mejor es en cantidades moderadas, para que no se produzcan náuseas o vómitos). Salvo indicación médica, lo más adecuado es prescindir de cualquier tipo de medicación, ya que las gastroenterocolitis suelen mejorar al cabo de unos días sin la necesidad de administrar ningún tipo de fármaco. La dieta líquida es lo más recomendable en esos casos.

Durante los días más agudos, de esta enfermedad hay que evitar el azúcar en cantidades elevadas, alimentos grasos y consumo de fibra (dado que no podrá ser procesado correctamente por el sistema digestivo). La consulta inmediata al médico también es clave.

Los niños pueden ser los más afectados si no son tratados a tiempo ya que pueden correr riesgos como convulsiones o desmayos por la cantidad de líquido que pierden.