Rocío Vairo, Daniela Viña y Betiana Guardo analizaron el asesinato de Fernando Báez Sosa por un grupo de rugbiers y contaron el trabajo que realizan desde el Municipio de Lomas a través de talleres con perspectiva de género.
La segunda instancia de los talleres se desarrollan en Castro Barros 130.

El asesinato de Fernando Báez Sosa por un grupo de rugbiers dejó en evidencia que gran parte de la violencia actual responde a mandatos de la masculinidad hegemónica. Rocío Vairo, Daniela Viña y Betiana Guardo analizaron la problemática y contaron el trabajo que realizan desde el Municipio de Lomas a través de dispositivos pensados con perspectiva de género.

En muchos medios masivos de comunicación, especialmente la televisión, se ligó al crimen con el alcohol, la noche y la juventud, evitando un tratamiento más profundo. "Hay otras cuestiones para analizar que tienen que ver con la masculinidad y su construcción. Lo de Villa Gesell dejó a la vista el conflicto intragénero y cómo se dan las relaciones de poder y subordinación entre varones que se constituyen diferenciándose de una mujer, un niño y un 'puto'. Para demostrar que sos varón tenés que oponerte a esas tres cuestiones y mostrar poderío porque es otro el que te valida", expresó Viña, licenciada en Psicología.

La relación de complicidad con el modelo hegemónico es otra clave para entender distintas acciones y comportamientos. "No todos cumplen al pie de la letra lo que encarna el varón cis heteronormativo de clase media alta, pero se ríen de un chiste machista e internamente les cuesta decir 'bueno fijate, esto no', por eso tienen que reconocer cuál es su complicidad con el modelo porque en parte lo sostienen. Y lo de Gesell también sirve para pensar cómo funcionan socialmente los varones: algunos son como el brazo armado más duro del patriarcado y encarnan la masculinidad hegemónica; otros son cómplices que no le pegaron al pibe cuando estaba desmayado pero estaban ahí; y otros impidieron que los amigos de Fernando pudieran asistirlo", remarcó Daniela.

En el Municipio funciona un taller conversatorio de seis encuentros que es obligatorio para varones que están imputados y fueron derivados de los Juzgados de Garantías por situaciones de violencia, peligrosidad y riesgo de vida para las personas que conviven con ellos como parejas y familiares. Allí, las profesionales organizan tareas reflexivas de lectura y material audiovisual sobre temáticas de géneros, prejuicios, discriminación, orígenes familiares, valores, pluralismo cultural y derechos.

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Reunión de la Dirección de Políticas de Género, Fortalecimiento y Autonomía para la Salida de las Violencias.

"Al principio no saben bien a qué vienen pero cuando termina quieren seguir porque se sintieron escuchados, pusieron en palabras cosas que nunca se cuestionaron, hacían por impulso y correspondían a un modelo patriarcal que se venía repitiendo tras generaciones. Todas esas actividades los ayudan a tomar otro tipo de decisiones frente a la vida", destacó Betiana, psicóloga que coordina el taller, y agregó: "Hasta el año pasado era optativo pero el intendente Martín Insaurralde firmó un convenio con la fiscalía para que sea obligatorio. Durante todos estos años de trabajo, los resultados que se observaron fueron muy positivos así que lo ampliaron en el resto de los juzgados".

Los que tienen ganas de seguir son derivados a la segunda instancia de talleres que se desarrollan una vez por semana en la calle Castro Barros 130, en Banfield Este. "Es un espacio psicosocioterapéutico en el que trabajamos con el propósito de entender que los episodios de violencia tienen que ver con una cuestión multidimensional y cultural que responde a mandatos de género. Lo inicial es que asuman la responsabilidad sobre sus actos y se lleven herramientas para trabajar los propios impulsos e ir deconstruyendo masculinidades para pensarse a sí mismos y revisar sus historias", explicó Viña y detalló que "muchos son derivados de juzgados de familia, Patronato de Liberados y las UFIS porque han sido denunciados y están transitando las medidas cautelares que son la perimetral o la restricción del hogar, y la ley establece que el Estado debe garantizarles tratamiento".

El homicidio en Gesell surgió como tema de trabajo en los encuentros, por eso las profesionales celebran que el Estado tenga políticas públicas que digan que hay otras maneras de ser varón. También contaron que, como hay participantes que se acercaron al grupo de forma espontánea y reconociendo su conducta violenta, se genera mucha interacción y una dinámica enriquecedora.

"Deconstruir eso te pone en un lugar de incertidumbre y crisis de la masculinidad en donde hay que repensar un montón de modelos y normas que te transmitieron para ser 'un hombre de verdad'. Por eso es importante que puedan estar alojados en estos dispositivos y que desde el Estado tengamos la obligación de acompañar ese proceso de pensar en masculinidades no sexistas, más libres, que puedan estar comprometidos y apoyando la equidad", destacó Rocío, directora de Políticas de Género, Fortalecimiento y Autonomía para la Salida de las Violencias, y señaló que "la cuestión no binaria es importante tenerla en cuenta ya que no asociamos masculinidad con genitales debido a que hay lesbianas masculinas y otras identidades que se autoperciben".

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Ya se admitieron 165 hombres en los talleres y hay algunos que van hace casi dos años. La iniciativa ahora depende de la Secretaría de las Mujeres, Géneros y Diversidad, a cargo de Marina Lesci, quien destacó "la importancia de abordar las masculinidades porque podemos asistir a una mujer, empoderarla y darle herramientas pero ese hombre, por más que esa mujer ya no vuelva con él, va a seguir violento con la próxima pareja, así que es clave profundizar estos talleres para generar masculinidades libres e ir derribando normas y estereotipos que se traducen en desigualdades y culminan en violencias".

LA ESI ES VITAL. Para revisar los modelos de crianza, identidad, las formas de vincularnos en sociedad y prevenir las violencias, es fundamental que se aplique la Educación Sexual Integral en las escuelas. "Si no se trabaja el consentimiento ni se derriban tabúes relacionados a la sexualidad, los pibes se educan con pornografía y alimentándose de mitos y desinformación que llevan a embarazos adolescentes, enfermedades de transmisión sexual, reproducir la forma hegemónica de ser varón y la pasividad que se espera de las mujeres con un proyecto de vida limitado que nos ofrece un sistema que refuerza esas desigualdades", enfatizó Vairo y explicó que "la ESI es vital porque tiene contenidos adaptados a cada una de las edades, desde el jardín hasta adultos, y al ser transversal a todas las materias va a permitir achicar las brechas para que tengamos una sociedad justa e igualitaria".

Desde el Municipio también hacen un trabajo descentralizado en los barrios a través de conversatorios de mujeres. "A través de un lógica territorial y comunitaria junto a las referentas barriales, se hablan de diversos temas como crianza, maternidad y violencia obstétrica. La intención es ampliar estos espacios para que puedan acudir ante diferentes situaciones", concluyó Rocío.